Posterior a los sismos del pasado de septiembre, a la fecha, se registran cerca de 6800 réplicas que tienen en jaque a toda la población de las entidades afectadas, pero principalmente a los diputados federales en San Lázaro, en donde no logran consensos sobre cómo enfrentar estos desastres de origen natural.
En donde pareciera que los diputados siguen en la emergencia, poniendo en evidencia que la coyuntura los rebasó y que no atinan a entender que la etapa de la emergencia ya pasó y que los siguientes pasos deben de ser institucionales, sin embargo la oportunidad de actuar en forma inmediata puso en evidencia que no estamos preparadas para acometer con eficiencia estos eventos.
La primera réplica del sismo, no telúrica, más bien política, enfrentó al PRI y su coalición legislativa con el Frente Amplio, en donde ante la coyuntural de los daños, el PRI y el PES atinaron con el método para poder canalizar recursos de sus prerrogativas al renunciar a ellas ante el INE y reintegrarlas a la TESOFE y a su vez, ésta al FONDEN, mientras que MORENA y el Frente, después de un mes del desastre se enfrentan ante la inmovilidad ante la coyuntura, van más de 30 días y aun no firman.
Segunda réplica, se tuvo cuando el Ejecutivo Federal y los ejecutivos estatales abordaron de manera institucional y coordinada las etapas subsecuentes al desastre e identificaron como: la inmediata posterior al desastre de rescate y recuperación de víctimas y lesionados: la segunda de evaluación de los daños, remoción de escombros y brigadas de salud para contener los efectos indeseables de los restos orgánicos que pudieran existir y el censo de los damnificados, situación que al estar mal planeada se le salió de control al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, y una tercera la de reconstrucción.
Destacar que las dos primeras etapas se encuentran agotadas y la tercera, de reconstrucción, está instrumentándose, situación que rebasó al Congreso de la Unión que se encuentra atascada en la emergencia.
La tercera replica agarró a la sociedad civil que se desbordó en apoyo durante la emergencia, pero que evidenció que aún existen vicios perversos de la más baja calaña como la rapiña; el oportunismo que aprovechando el dolor y la indefensión de las víctimas y damnificados para robar sus bienes; simular e incrementar rentas y precios; o depredar ayuda enviada para las zonas de necesidad y el rentismo político con el dolor.
Destacar que la distancia y el impacto de mediano plazo de la zona de desastre, requieren que la participación social y de las organizaciones de asistencia social modernice sus protocolos de ayuda, sustituyendo rápidamente la donación en especie por monetaria, para que contribuya con la ayuda a los damnificados y con la reconstrucción del tejido social, laboral y económico de la zona en desastre y disminuya el costo y riesgo del traslado.
Un cuarto aspecto, sin duda, evidencio el oportunismo de los que se han tratado de identificar como sociedad civil, que de manera organizada, tratar de genera más dudas sobre el manejo de los recursos, la emergencia y de las etapas subsecuentes, planteando la incorporación de esquemas de supuesta controlaría social cuando el ejecutivo federal y los ejecutivos estatales están manejando la emergencia, en todas sus etapas, directamente con el afectado, sin intermediación alguna de funcionario u organización política o de ayuda, bancarizando e individualizando directamente el apoyo económico destinado al efecto.
Una quinta réplica se da en torno al recurso presupuestal que se requiere para la reconstrucción y que enfrenta al Frente con la realidad, al proponer cifras y métodos como la creación de un fondo de reconstrucción, sin tener una cifra real de los que va a costar este desastre, y en donde el Secretario de Hacienda José Antonio Meade les explicó con “peras y manzanas”, hay que decirlo, le faltaron algunas gráficas bien elaboradas para que fuera más didáctico, de cómo se está atendiendo de manera institucional la emergencia y de cómo ya están operando todos los instrumentos de prevención y de atención con los recursos del FONDEN de 2017 y cómo se estaría programando las reasignaciones para el 2018, cifra que superaba los 9 mil millones de pesos y que ha sido suficiente para atender la emergencia y el retiro de escombros y junto con los recursos estatales, las primeras etapas de la reconstrucción.
Insistirle a nuestros diputados la coyuntura se atiende con oportunidad y solidaridad, para la reconstrucción es de manera institucional y programada para que sea permanente, transparente y auditable.
El día de hoy nos despertamos con una réplica que puede convertirse en sismo en MORENA, en donde una encuesta de Berumen, que a la pregunta de ¿Quién le gustaría que fuera el jefe de gobierno?, pone a José Narro Robles como primer lugar con un muy importante 19.6 %, con una ventaja real de 3.8 puntos porcentuales sobre Claudia Sheinbaum de MORENA por primera vez desde hace ya mucho tiempo.
*Asesor Legislativo.