En reiteradas ocasiones escuchamos los reproches de la oposición al gobierno de la T de cuarta, por la falta de resultados en la administración actual, que camina pero que no avanza en nada, y que por lo regular se escudan en una muleta ya muy cantada y que utilizan desde el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas y de la cuarta T, pasando por los funcionarios federales en su paso por la Cámara de Diputados y Senadores, durante la glosa del primer informe y de los diputados y diputadas, senadores y senadoras de la coalición “Juntos Haremos Historia” , que esto es producto de los 30 años de gobiernos neoliberales, es decir, es la herencia de los gobiernos anteriores.
Que sin duda es real. La T de cuarta, después del triunfo electoral del ya muy lejano primero de julio de 2018, inició el proceso de entrega recepción del gobierno del Presidente Enrique Peña al en ese entonces Presidente Electo Andrés Manuel López, en este momento es cuando se inicia el proceso de aceptación de la herencia.
Pero que se entiende por herencia, la definición jurídica es muy simple, de acuerdo al sitio de internet Economipedia, la herencia es el conjunto de bienes, derechos u obligaciones que se transmiten desde su dueño, creador o en este caso Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos a otros individuos o individuo considerados como legítimos herederos o Presidente Electo, en este caso.
Pero ¿Quién puede heredar?, los herederos son las personas (naturales o jurídicas) que tienen el derecho a recibir una determinada herencia. En la mayoría de los países del mundo, las personas pueden escribir un testamento o libros blancos de entrega recepción, en donde se especifica a quienes se quiere dejar los bienes y en que proporciones, los derechos y las obligaciones en la Comandancia Suprema y en la estructura Orgánica del Gobierno Federal.
En el momento del acto jurídico de la herencia, los herederos tienen dos opciones con respecto a la herencia:
1.- Aceptarla: lo que implica aceptar los derechos y obligaciones asociados a ella.
2.- Repudiarla: rechazarla porque considera que no le beneficia.
Para el caso que nos ocupa, la ley establece los tiempos y alcances del proceso de traslado de derechos y obligaciones y actualmente es del día de la elección el primero de julio, al primero de diciembre, en este caso de 2018, en donde asume como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, el actual Presidente López Obrador, es decir, asume el cargo y todos los derechos y obligaciones asociados a ella, por lo que se asume el derecho y aceptación sobre la herencia en cuestión, y pasa a ser, de no ser repudiada en el acto o en tiempo y forma, a ser parte de los activos y pasivos del heredero, en este caso el Comandante Supremo de la Cuarta T, todo lo bueno y lo muy malo, es por ello que aseguramos que los pésimos resultados que a la fecha arroja la actual administración son responsabilidad absoluta de ésta ya, que la herencia no fue repudiada en su momento y por lo mismo no es una disculpa válida para los malos resultados de la actual administración.
A un mes de cumplir un año en la administración federal del país, las condiciones económicas, de seguridad, los servicios, los programas federales, la ley de ingresos y por lo mismo el Presupuesto de egresos 2020, no generan optimismo y confianza, sumado a los pésimos resultados del ejercicio presupuestal de 2019, y lo magro de los resultados de los programas federales, lo que genera expectativas muy negativas para este año, en donde los más optimistas auguran un crecimiento económico de 0.3% y para el año 2020 de menos 1%, los pesimistas aseguran una recesión económica durante los primeros tres años de la actual administración y sí un crecimiento de 4% como lo estima el actual Secretario de Hacienda, pero para todo el sexenio de la Cuarta.
Esto se ve agravado por las condiciones internacionales, de las que el presidente siempre ha dicho que no inciden en la economía nacional, espero que ahora no sea un pretexto más para justificar esta inmovilidad, que, en descargo de la actual administración, hoy confirmarán que si influye de manera importante en el desempeño global de la economía y por lo mismo en la nacional, en donde el precio del barril de petróleo se sigue cotizando por debajo de los 55 dólares presupuestado y aun abajo del estimado para el 2020 de 48 dólares, rondando los 45 o 47 dólares por barril de la mezcla. Hablar de petróleo “ultra pesado” no es negocio.
El caso Culiacán complica aún más el escenario negativo y crea incertidumbre, miedo y desesperanza, ya que el gobierno actual y su Comandante Supremo, reciben su primer gran derrota, en una guerra en donde dicen que no participarán, pero que, en los hechos, el actuar del Comandante Supremo, su Guardia Nacional y nuestras Fuerzas Armadas fueron obligadas a claudicar de su principal obligación con el pueblo de México, que es garantizar su seguridad.
Esperemos que no se les vuelva a ocurrir tratar de restablecer y garantizar el estado de derecho en nuestro país por el riesgo o amenaza de una masacre.