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Desde San Lázaro. Más cerca la crisis constitucional. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

23 Oct 2024
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Desde San Lázaro. Más cerca la crisis constitucional. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de:https://x.com/Claudiashein
Los daños colaterales por la destrucción del orden constitucional que hace el nuevo gobierno, afectará a todos con el impacto  a la economía por alentar la desconfianza de los inversionistas nacionales y extranjeros, al tiempo de darle armas a la próxima presidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, para ajustar el T-MEC a sus plenos intereses, con el argumentó que con la reforma judicial se atenta contra la democracia, el respeto a los derechos humanos y la división de poderes.
La cerrazón existente por parte de la Jefa del Ejecutivo Federal en torno a la reforma judicial es de tal envergadura que pareciera que AMLO sigue viviendo y despachando en Palacio Nacional.
Los asesores jurídicos  de Claudia Sheinbaum le meten más fuego a la hoguera con aseveraciones tergiversadas que solo exacerban los ánimos entre los especialistas y por supuesto, entre los trabajadores de todos los niveles del Poder Judicial.
El desacato presidencial tiene serias consecuencias para el respeto al estado de derecho y a las disposiciones que emitan los juzgadores en todos los temas y que dan pie a que el ciudadano de a pie, tome la ley en sus manos y se abstenga de respetar el acuerdo social derivado de la Carta Magna que cita sus derechos y obligaciones.
Así que ante este choque de trenes; por un lado el Poder Ejecutivo y Legislativo y por el otro; el Poder Judicial, solo resta resguardarse porque los daños para el país serán incalculables ya que pegará en el ámbito social, económico y político.
Cierto, ante la carencia de una oposición, fuerte cohesionado e inteligente; el oficialismo hace de las suyas hasta instaurar plenamente la autocracia y asegurar con ello, la alternancia en el poder para los próximos lustros.
Mientras lo que queda del PAN y el PRI es devorado por las luchas intestinas y por agenciarse por parte de sus dirigentes las sobras de esas franquicias, el partido en el poder se despacha con la cuchara grande.
Son tan timoratos y limitados que  siguen atolondrados por el tsunami que les pasó el pasado 2 de junio.
O usted cree estimado lector qué las cosas en el blanquiazul cambiarán con el relevo de Marko Cortés por Jorge Romero, quien es otro cachorro de los azules con una estatura política muy reducida y poder de convocatoria entre la población tan acotada que no podría ganar una elección de cierta relevancia.
La oposición está reducida a una presencia marginal en el Congreso y párele de contar.
En este contexto, seguiremos siendo testigos de cómo se termina de desmoronar el gobierno de la 4T que ha colocado a México en la antesala de la degradación por parte de las calificadoras internacionales y con ello, los problemas económicos crecerán a tal nivel que se vislumbra la recesión económica, devaluación y por desgracia la ingobernabilidad.
Están jugando con fuego y aunque lo saben seguirán persistiendo en implementar la reforma judicial hasta sus terribles y finales consecuencias.
La reforma en cuestión fue hecha con las patas y da pie, ante los yerros y lagunas jurídicas que los propios legisladores de Morena se peleen entre sí para comerse la mayor parte del pastel.
Tan solo hay que ver la disputa que se da entre el diputado Ricardo Monreal y el senador Gerardo Fernández por agenciarse el Comité de Evaluación, quien será el que decida a los candidatos a juzgadores federales que se elegirán el próximo año.
No está por demás poner atención a lo dicho por la ministra presidenta de la Corte, Norma Piña en torno a que la democracia constitucional implica no solo una mera gobernabilidad, sino una gobernabilidad democrática, entendida como el gobierno de una comunidad plural de ciudadanos en libertad, el gobierno de un todo de mayorías y minorías, donde se escucha a todos y en donde no se desoye a nadie. Un gobierno en suma, donde se garantizan los derechos fundamentales, universales, interdependientes, indivisibles y progresivos del ser humano.
Así las cosas, la autocracia impondrá su ley y con ello se fortalecerá a un alto costo social, pero ello que importa, si lo que se trata es de mantener el poder a costa del sufrimiento de los mexicanos, en particular de los que menos tienen…al tiempo.
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