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Desde San Lázaro. Fin a la fiesta brava en una ciudad de prohibiciones. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

19 Mar 2025
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Desde San Lázaro. Fin a la fiesta brava en una ciudad de prohibiciones. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/Congreso_CdMex

La prohibición a las corridas de toros en la capital del país, habla de un total autoritarismo en una ciudad que presume ser de libertades, mientras estas no afecten los intereses de la clase gobernante que se escuda en criterios ultraconservadores de una izquierda cínica y confundida en su idiosincrasia.

Haber adecuado la fiesta brava sin la muerte del toro, representa cambiar la esencia de este espectáculo que tiene un valor anual de 7 mil millones de pesos y origina 816 millones de impuestos, al tiempo que produce 500 mil empleos directos e indirectos en todo el país, además de que genera divisas y es un atractivo que se suma a la amalgama de atracciones turísticas que tiene México y que son parte de sus ventajas competitivas y comparativas contra otros países de la región.

Entre los argumentos esgrimidos por el oficialismo se habla de la crueldad contra los astados y se pronuncian contra el maltrato de animales y por ello, decidieron modificar las corridas de toros tradicionales que vienen del siglo XII.

Se deben respetar en todo caso a las minorías que gustan de la fiesta brava y a todos los que trabajan y viven de ella y que sea la ley de la oferta y la demanda que determine si este espectáculo debe continuar o desaparecer.

Se habla de que, en un efecto dominó, las demás plazas del país promoverán la fiesta brava sin muerte del toro, aunque esto represente el fin de esta tradición centenaria.

La clase gobernante actual no tiene idea de  la relevancia económica que tiene la actividad taurina y menos conocen el dato de cuantos empleos directos e indirectos genera, porque no hay que olvidar que las haciendas generan empleos  en los lugares en donde se asientan, además de que los productos que compran para criar a los toros de lidia, son alimentos especiales y por ende demasiado costosos.

La cadena de suministro y de valor que existe en torno a la fiesta brava tiene cierto impacto en el PIB y que, ahora que se presentan serias amenazas al crecimiento económico por la grosera injerencia de Trump para fijar aranceles a los productos mexicanos, se debería fomentar el “Hecho en México” con proteger la riqueza que generan las corridas de toros.

Ahora ya tendrá algo de que presumir la jefa de gobierno de la CDMX, Clara Brugada, quien para mantener contentos y sosegados al Verde Ecologista y otros sectores de la población considerados como “mochos de derecha”, avaló el atropello contra las libertades de un sector de la población que mantiene viva a la fiesta taurina.

En lugar de combatir a fondo a los criminales, apoyar a las víctimas de desaparecidos y recobrar los territorios que tienen bajo su control la delincuencia, se la pasan actuando con medidas populistas que no representan ningún beneficio al grueso de la población.

El dictamen sobre las corridas de toros sin violencia se aprobó con 61 votos y 1 en contra, lo que significa que  fue aprobado por los legisladores de todos los partidos políticos y ello hablaría de que, tanto Morena y rémoras, como los partidos de oposición, se unieron en terminar con la fiesta brava.

Entre los argumentos esgrimidos para justificar el atropello, mencionan que en España existen cosos taurinos en donde se realizan corridas de toros sin violencia, lo cual es una mentira porque no existe ningún coso en territorio español que lleve a cabo este tipo de espectáculo para el público aficionado.

Qué sigue, prohibir  las peleas de gallos, la celebración de palenques y todo aquello que implique castigo  a los animales como los rastros,  o no sería mejor sumar todas las capacidades del gobierno para, por ejemplo, si se trata de acabar con la violencia, poner fin a los campos de exterminio que existen en buena parte del territorio nacional.

 Es un engaño pensar que la fiesta brava seguirá en esta modalidad sin violencia y que los amantes de la fiesta taurina se volcarán a las plazas para ver un espectáculo descafeinado y que puede tener cierto atractivo para aquellos que quieren ver a un toro ser “maloreado” por los toreros para luego regresarlo al corral.

Las corridas de toros han terminado en la CDMX y luego, los congresos locales harán lo propio en otras entidades, aunque quiero ver que va pasar por ejemplo en Aguascalientes, Querétaro, Jalisco, Tlaxcala, Puebla, Zacatecas y SLP, entre otras, en donde la fiesta brava es parte de la idiosincrasia local y productora de ingresos que tienen los estados por el pago  de derechos e impuestos locales.

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