Imprimir esta página

Desde San Lázaro. Agandalle, la norma de actuación de Morena. Por: Alejo Sánchez Cano. Destacado

09 Ago 2019
287 veces

Entre la reducción a las prerrogativas de los partidos políticos y la eliminación del Seguro Popular, Morena transita del agandalle a la insensibilidad social.

Agandalle es la constante en las acciones del grupo mayoritario en la cámara de diputados que ahora en acciones movidas más por el revanchismo político que por la razón y la equidad, pretenden no solo quedarse con la presidencia de la Mesa Directiva de la cámara Baja por tres años, sino de aniquilar a las minorías con reducir hasta su mínima expresión el financiamiento para los partidos.

Lo que por lustros criticaron a la aplanadora priista, ahora los morenistas se ven más gandallas que sus primos hermanos y tienden al agandalle como la norma principal de su comportamiento y actuación.

En las discusiones y debates en el Congreso prevalece el agandalle que las razones y los argumentos. Así es, tan solo un ejemplo, en la ley de extinción de dominio, aprobada recientemente, pesaron más los puntos de vista de los opositores,  empero ganó la aritmética parlamentaria y la negociación en lo oscurito.

Desde luego, todas esos dictámenes aprobados sin siquiera tener el soporte jurídico constitucional, necesariamente tendrán que pasar por el crisol de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quien revertirá lo aprobado por los legisladores.

Un nuevo ejemplo del abuso y de sacar ventaja sin miramientos, definición del agandalle, es que de acuerdo al académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), Salomón Chertorivski Woldenberg,  la iniciativa para crear el “Instituto de Salud para el Bienestar” no cuenta con un diagnóstico puntual, por lo que una “mala reforma” al sistema de salud “es una negligencia política”.

Señaló que uno de los problemas de la iniciativa que presentó, en julio pasado, el diputado Mario Delgado Carrillo, ante la Comisión Permanente, para desaparecer el Seguro Popular y, en su lugar, crear el Instituto de Salud para el Bienestar, es que “no tiene un diagnóstico, no sólo bueno o malo, no cuenta con uno”.

“Hay que tener cuidado con lo que se busca, porque las ocurrencias o los prejuicios son malas consejeras del buen diagnóstico”, advirtió.

Chertorivski Woldenberg puntualizó que un mal tratamiento, una cirugía mal hecha, puede considerarse una negligencia médica; una mala reforma al sistema de salud es una negligencia política. Ambos pueden acabar con la vida de personas.

Hay que analizar con detenimiento y a profundidad los razonamientos esgrimidos por el especialista, que contrastados con los expuestos por los legisladores de Morena y del propio López Obrador, tienen mayor peso.

Menciona el ex secretario de Salud que de acuerdo a la iniciativa referida y a lo planteado en su momento por el Ejecutivo federal, el fondo de gasto catastrófico –que hoy tiene 80 mil millones de pesos– se va a utilizar para otros fines “loables”, pero “hay que entender con claridad” que estos recursos “no son del gobierno federal, para disponer en lo que quiera”.

 “Esos 80 mil millones de pesos son de los afiliados del Seguro Popular, que año con año el Estado puso, a nombres de ellos, ocho por ciento del recurso, para garantizar en el tiempo, cuando se necesitara esa atención”, precisó.

 “La insuficiencia no se resuelve quitando, sino poniendo; robusteciendo, no adelgazando; con más recursos, no con menos; es una falacia que con menos se pueda hacer más en salud”, subrayó.

Veremos hasta dónde llegará el agandalle de Morena que cree que se perpetuará en el poder, sin embargo, con estas acciones seguramente será debut y despedida.

 

Valora este artículo
(0 votos)