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Se tenía que decir… Monreal: Jugada de tres bandas. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

21 Ago 2019
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En el partido en el poder, Morena, se están llevando a cabo importantes reajustes que no favorecen a su actual dirigencia, y aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador da señales de no querer inmiscuirse en los asuntos internos de su partido, el que lo llevó a la Presidencia, las decisiones están tomadas y tienen su aval.

 

En el inicio de esta semana, el coordinador de los senadores morenistas, Ricardo Monreal, mostró al todavía presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores, Martí Batres, de qué lado están los apoyos que de verdad importan y lo dejó con un palmo de narices en sus afanes de reelegirse como líder del Senado. A partir del 1 de septiembre, el Senado será presidido por la tabasqueña Mónica Fernández Balboa, de larga trayectoria política. ¿Alguien duda que ese cambio tenga el aval de López Obrador?

 

En su intención de reelegirse, Martí Batres contaba con el respaldo de la bisoña dirigente de Morena, Yeidckol Polevnsky, quien detesta a Monreal. Yeidckol y Monreal tuvieron un fuerte enfrentamiento en el momento en que el partido debía designar a su candidato para la elección extraordinaria en Puebla, pues mientras Polevnsky apoyaba a Miguel Barbosa, el zacatecano respaldaba a Alejandro Armenta Mier.

 

Al conocer su derrota, Batres dejó ver que su pecho no es bodega, hizo un berrinche descomunal y acusó a Monreal de haber “ensuciado el proceso interno de Morena con una maniobra de último minuto”, de ser “un factor de división en Morena”, de hacerle “mucho daño a nuestro movimiento”, pues “apenas me daba la vuelta y me clavaba un puñal en la espalda hablando a cada uno para decirles que no me apoyaran”.

 

Ahora, con todos estos calificativos en contra de su líder de bancada, Batres le hace daño a la unidad en su partido y en todo caso afecta a “su movimiento”.

 

Lo que sigue para Monreal es ahora enfilar sus baterías en contra de la actual dirigente del partido, quien tiene los días contados en el cargo. Yeidckol busca seguir siendo la presidenta de Morena, pero todo parece indicar que llegará al 20 de noviembre -fecha en que se llevará a cabo el proceso para elegir al dirigente del partido- con la soga en el cuello.

 

En el partido la sustituirá Mario Delgado, quien hasta hoy es coordinador de los diputados de Morena. Yeidckol se irá a su casa a esperar la elección de 2021, en la que seguramente aparecerá en la lista de candidatos plurinominales de Morena a la Cámara de Diputados.

 

En todos estos lances, quien saldrá más fortalecido es Ricardo Monreal. Inmediatamente después de la elección de la nueva presidenta del Senado, Monreal convocó a una reunión con los senadores morenistas. Ahí, planteó que si los senadores de Morena lo consideraban un factor de división -como lo acusa Batres- él dejaba la coordinación. Les insistió en que estaba en la mejor disposición de que se llevara a cabo una elección para definir a un nuevo coordinador de la bancada. Sus pares morenistas dijeron que no, y le manifestaron su respaldo. De ahí a tomarse la foto del grupo parlamentario, en la que no estuvo Batres, y con ello quedó cerrado el capítulo.

 

La senadora Mónica Fernández Balboa le debe a Monreal las gestiones realizadas para ser presidenta del Senado. Yeidckol, por su parte, pierde un importante respaldo en la figura de Batres, y Martí será un senador subordinado a Monreal en tanto no sea llamado al gabinete presidencial. Jugada de tres bandas.

 

Mario Delgado se apegará a Monreal. Se alineará y lo respaldará. Con ello, garantizará su arribo a la presidencia de Morena, desde donde podría empezar a trabajar para una candidatura a futuro: la de Monreal.

 

En esta jugada, el presidente López Obrador pone al parejo a dos de sus principales cartas para sucederlo. Porque, de verdad, ¿alguien cree que todos estos movimientos no cuentan con el aval presidencial?

 

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