Si de por si las cosas en el país no andan bien en materia económica, ni en seguridad, ni en muchos otros rubros, hay quienes desde el mismo gobierno y del partido en el poder se empeñan en hacer más confusa la problemática nacional y lo peor es que es el mismo primer mandatario, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien en sus mensajes mañaneros abona, un día sí y otro también, a crear incertidumbre entre la población.
En la semana que está por terminar, al criticar el trabajo de los Consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), AMLO hizo tácito reconocimiento de que algunas de las acciones gubernamentales tienen un tinte electoral o lo que es lo mismo un objetivo clientelar:
“Antes se usaba, no sólo el chaleco, el dinero del gobierno para comprar votos a favor de los partidos; es decir, había una política clientelar hace poquito, no hace mucho, y eso nunca lo vio el INE, pasó de noche, nunca hubo una sanción, estaban ahí, con todo respeto, no voy a decir la palabra que corresponde pero sí puedo decir que de adorno, de florero”, dijo López Obrador en respuesta a un ordenamiento que hizo el INE al poder Ejecutivo de retirar el nombre del mandatario en los uniformes que utilizan los llamados servidores de la nación, quienes además dan mensajes asegurando que los apoyos brindados los envía el presidente.
Lejos de aclarar el objetivo de los programas y las acciones de los servidores de la nación, al decir que antes no se sancionaba, el titular del Ejecutivo infiere que ahora tampoco se deba hacer. ¿Cómo dicen los abogados?, ah sí, a confesión de partes relevo de pruebas.
El enojo del presidente se da porque, en una resolución que emitió la Comisión de Quejas y Denuncias del INE, se ordenó suspender todo tipo de propaganda personalizada con el nombre de AMLO en un plazo de 48 horas, por considerar que se viola lo que a la letra señala el artículo 134 constitucional: “La propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan como tales, los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. En ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público”.
Más allá de si el INE en el pasado sancionó este tipo de prácticas “de uso clientelar de los programas sociales”, aquí el tema es que en repetidas ocasiones los representantes del actual gobierno han dicho hasta el cansancio que las cosas han cambiado, así lo han expresado pero la actuación de las brigadas de los servidores de la nación y el malestar presidencial contra el INE dicen lo contrario.
No es todo, en el legislativo, las mayorías parlamentarias, llámese Morena y sus aliados, han demostrado que eso de la honestidad que se pregonan es de dientes para afuera, porque al interior de sus grupos sigue habiendo cañonazos y moches.
Martí Batres, quien próximamente dejará la mesa Directiva de la Cámara de Senadores, denunció que en la votación donde perdió la elección para reelegirse en ese órgano de gobierno de la Cámara Alta, “hubo cañonazos”, palabras que en una traducción amplia para el entorno político significa que hubo compra de votos.
En San Lázaro también hace aire y estos llevan un tufo de corrupción. La diputada Inés Parra Juárez hizo público que su compañero de bancada, Sergio Mayer Bretón, ha negociado beneficios para él por cada proyecto cultural que consiga a nombre de la Comisión de Cultura que preside y para ser más precisa dijo que ha pedido “moches” de hasta un 30% de los montos autorizados.
No hay duda, el cambio prometido contra las prácticas deshonestas y la corrupción está muy lejos. En el discurso del día a día nos dicen que todo ha cambiado, pero se les observa en su actuación diaria y vemos que no solo no han cambiado, sino que muy tempranamente han enseñado el cobre para que las cosas sigan igual o peor.