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Se tenía que decir. López Obrador: El camino hacia 2021 Por: Santiago Cárdenas Destacado

04 Sep 2019
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El gobierno de Andrés Manuel López Obrador arrancará el último trimestre de su primer año de gestión con malos números económicos, y muy malos en el combate a la inseguridad, dos de los principales problemas que más preocupan a los mexicanos.


De acuerdo con datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el primer semestre de 2019 fue el más violento de la historia, con números que presumiría cualquier país en guerra: más de 25 mil homicidios dolosos y dos mil 173 mujeres asesinadas. En ese sentido, la estrategia lopezobradorista de no atacar a las organizaciones del crimen organizado sino tratar de persuadirlas para que se porten bien no está funcionando, y por el contrario, parece haber mandado el mensaje de que tienen carta libre y manga ancha para operar.

La súplica presidencial de que al actuar no afecten a los demás no fue suficiente para convencer a la delincuencia organizada. Al parecer entendieron mal, y ahora actúan con la garantía que les da la impunidad. Ellos también son pueblo, y por lo tanto no serán reprimidos más que por la cartilla moral, según ha dicho el propio presidente.

En lo que toca a la parte económica, el último trimestre del primer año iniciará con un subejercicio de 200 mil millones de pesos. En realidad, en lo económico está la parte interesante de los objetivos de gobierno de López Obrador. Este enorme subejercicio se explica de una sola manera: el gobierno ha hecho recortes y no gasta en lo que debe gastar, porque está esperando que los llamados servidores de la nación terminen de recorrer el país y de levantar un censo que al presidente le va a servir para dirigir estratégica y quirúrgicamente la entrega de los programas sociales, y a su vez para reclutar gente que le será incondicional a la hora de emitir su voto en 2021.
 
Para el presidente, 2021 es clave en su interés personal de consolidar su proyecto de gobierno y de eternizar el ideal lopezobradorista. El afán reeleccionista puede no darse en la misma persona, pero puede trascender, por décadas, si se hace un buen trabajo de persuasión ideológica. No es por nada, pero Venezuela es un gran ejemplo de lo que puede ocurrir en una sociedad que recibe dádivas gubernamentales a cambio de incondicionalidad electoral.

En su Informe de Gobierno, el presidente López Obrador hizo referencia a los programas sociales, y presumió que antes de que termine el año estarán llegando a la totalidad de las poblaciones objetivo. Estima el mandatario que en breve se concluya el censo que levantan actualmente los llamados servidores de la nación, y a partir de ahí empezará a fluir el dinero. La meta será gastar 200 mil millones de pesos en tres meses.
 
La mentira radica en que actualmente los programas sociales no están funcionando como deberían, ni están recibiendo los recursos que se presupuestaron para ellos. ¿Por qué? Sencillamente porque no han concluido los censos.
 
Sin embargo, en el camino hacia el 2021 el presidente tendrá que pasar por varios tragos amargos. La honestidad y la lealtad son dos virtudes que no se pueden apreciar en el corto plazo. Van ligadas a la ambición, la soberbia y las traiciones, y el mandatario debe estar preparado para apechugar cuando salgan a la luz.
 
López Obrador sabe de traiciones. En su largo camino hacia la Presidencia resintió varias. Otras más vendrán, pero él ya sabe cómo debe tomarlas.
 
El presidente sabe que es más fácil encontrar a un desleal que a un leal, y que también es más fácil encontrar a un deshonesto que a un honesto.

En su camino al 2021, López Obrador tiene varias disyuntivas. Su deseo de vida siempre fue gobernar, y ahora su proyecto de gobierno parece ser eternizar el lopezobradorismo. Para concretarlo, López Obrador cuenta con pocas personas verdaderamente leales, y pronto empezará a asomar la cabeza quienes sólo son leales a sí mismos.


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