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Orbi 21. Coincidencias de octubre: Movilizaciones sociales al unísono. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

10 Oct 2019
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El mes comenzó de manera agitada en distintas partes del mundo a la vez: Hong Kong, Ecuador e Iraq. En el primer ejemplo, ya se habían presenciado las constantes revueltas en Hong Kong desde marzo debido a una propuesta de ley que autorizaría la extradición a la China Continental de criminales sospechosos de cometer homicidios o violaciones, y a la que miles de personas han mostrado un fuerte rechazo saliendo a las calles.

 

Para el tercer día de este mes, se desató una ola de protestas en Iraq, y para el noveno las calles de Quito se vieron inundadas por manifestantes indígenas. A pesar de estar a miles de kilómetros de distancia entre sí, las protestas giran en torno a un mismo factor fundamental: el pobre desempeño de sus respectivos gobiernos. Si bien las protestas son de distinto contenido, las movilizaciones en Iraq y Ecuador tienen en común el reclamo hacia sus gobernantes sobre la insatisfacción de ciertas responsabilidades gubernamentales que impactan directamente en el bienestar de sus ciudadanos. 

 

Para el caso de las manifestaciones en Iraq, se han elevado al punto de tener cifras de muertos. Las calles de Bagdad se llenaron bajo el unísono reclamo de jóvenes sobre la insatisfacción de servicios públicos, puestos de trabajo y acabar con la corrupción en su país, tareas que resultan difíciles de cumplir para el gobierno de Adel Abdel Mahdi. Sobre el país latinoamericano, las movilizaciones que se agudizaron el miércoles fueron encabezadas por indígenas que hicieron reclamos al gobierno de Lenín Moreno por el anuncio de un paquete de ajustes económicos que afectará a gran parte de la comunidad indígena. El intento de tomar la Asamblea Nacional de Ecuador ha sido el punto más álgido de estas movilizaciones.

 

Desafortunadamente, las represiones policiales en las protestas de Hong Kong e Iraq son de los puntos que tienen en común, aunque para el país árabe los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad han dejado poco más de un centenar de muertos y 6,000 heridos. La violencia se ha hecho presente en las tres movilizaciones a pesar de haberse iniciado como protestas pacíficas, pero al ser ignoradas en sus demandas, se han tomado medidas más drásticas de la parte social a la que las contrapartes gubernamentales han respondido de manera desmedida, dando un giro mucho más severo y complejo para la resolución de cada escenario.

 

En sistemas democráticos como los dos casos de Ecuador e Iraq, las manifestaciones son de las vías más representativas que tienen las sociedades para ejercer presión sobre sus regímenes con el único objetivo de que se satisfagan sus derechos como ciudadanos. Para Hong Kong es, en efecto, la única forma de hacer valer sus derechos y frenar la imponente influencia de China en su territorio gracias a su incapacidad de votar directamente por sus gobernantes y representantes. Es evidente entonces, que las sociedades de los tres países que se encuentran en oposición a las acciones -o inacciones- de sus gobiernos, han decidido hacer uso de esta poderosa herramienta que tanto es temida por los regímenes en el mundo, es decir, la de una sociedad organizada totalmente capaz de presionar y demandar el efectivo cumplimiento de las responsabilidades gubernamentales o incluso, en casos extremos, lograr quitar del poder al gobierno ineficaz. Existen ejemplos suficientes de movilizaciones sociales que han derrocado a regímenes, como en los países árabes del Magreb en el 2011, acontecimientos que los gobiernos deberían tener como referentes al actuar.

 

Como comunidad internacional es imperante seguir de cerca la evolución de estas manifestaciones para exigir también el pleno cumplimiento de los Derechos Humanos en cualquiera de los tres casos. 

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