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Convergencias y divergencias. Inicia adiós del charrismo sindical con la salida de Romero Deschamps del STPRM. Por: Ariscófanes Destacado

17 Oct 2019
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Ineludible comentar el tema de la renuncia de Carlos Romero Dechamps, después de 26 años al frente del sindicato de Pemex, porque Trabajadores petroleros y en general la opinión pública pedían a gritos la salida del dirigente que un día sí y otro también era señalado por actos de corrupción y una caciquil forma de mantenerse en el poder.

En fin, dice el coordinador del grupo parlamentario de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, que “no hay que hacer leña del árbol caído”, al referirse a la renuncia de quien hasta ayer por la mañana fungió como secretario general del sindicato petrolero, y aunque en la vox populi hay motivos fundados como para con todos los dedos de las manos señalar las tropelías de Romero Deschamps, nos sumaremos a la postura del legislador en el sentido de que sean las autoridades las que hagan justicia si esos señalamientos de supuestos delitos son probados.

La salida de Romero Dechamps, entonces, debe verse como una oportunidad para que el gremio petrolero se inscriba en la nueva realidad que vive el país en materia política, y, por ende, en materia del sindicalismo. En otras palabras, esto debe significar la oportunidad de decirle adiós al charrismo sindical.

Se fue Romero Deschamps, los petroleros están ante la oportunidad de transformar la vida interna del STPRM, con procesos democráticos en la designación de sus dirigentes y rendición de cuentas con transparencia de los cuantiosos recursos aportados por la base trabajadora, gremio que surgió en 1935 con la idea de servir a México y en las últimas décadas solo sirvió para el disfrute de algunos cuadros dirigentes.

De hecho, en la última reelección de Carlos Romero, los trabajadores ya habían hecho suyos los ordenamientos de la nueva Ley del Trabajo, al señalar que el contenido de esa normativa se aplicaría en todos sus términos a la salida del dirigente Romero Deschamps, lo cual, sea cual sea la circunstancia, ya salió.

Elecciones de los liderazgos en un marco de democracia y libertad para asociarse con autonomía, es lo que establece la nueva ley del trabajo y en esa nueva modalidad lo que se espera con la salida de Romero es que el voto secreto y libre es un aire que se debe empezar a respirar en el STPRM, bueno al menos eso es lo que esperan la mayoría de los petroleros.

La salida de Romero también debe de verse como un mensaje para todos aquellos dirigentes que se han entronizado o apropiado de organizaciones sindicales bajo esquemas antidemocráticos y en esa línea se ubican apellidos como el de Urrutia en el minero; Esparza entre los electricistas; Hernández con los telefonistas; Flores de los ferrocarrileros y Olivares en entre los médicos del IMSS, en fin, ejemplos de charrismo hay muchos, por lo que si éstos insisten en añejas practicas caciquiles y no dan pauta a métodos democráticos y transparentes, desde ahora pueden ir haciendo maletas para acompañar en el viaje al exdirigente petrolero, no sabemos si con el mismo destino pero si en la ruta del adiós al charrismo sindical.

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