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Se tenía que decir… Lopezobadorismo: ¿Incompetencia o perversidad? Por: Santiago Cárdenas. Destacado

28 Oct 2019
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Un cada vez más creciente número de mexicanos se manifiesta en contra del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Las distintas encuestas que llevan a cabo diferentes casas encuestadoras muestran que, poco a poco, la aceptación del presidente va cayendo.

 

Hasta ahí todo parece transitar en los parámetros de la normalidad, pues cualquier presidente empieza a resentir bajas en su apoyo popular en la medida que avanza su mandato. Sin embargo, una pregunta que crece en el ambiente es: ¿las malas acciones y los errores del presidente y de su gobierno son incompetencia o son perversidad?

 

En el gobierno anterior se acuñó una frase que se aplicaba cada vez que el expresidente Enrique Peña Nieto protagonizaba una acción en la que se sospechaba corrupción: no entienden que no entienden. En este gobierno han sido constantes las pifias políticas, discursivas, de acción y de omisión, y esta semana con toda seguridad se agregará una más cuando el presidente dé a conocer, como ofreció, un informe sobre lo que ocurrió en Culiacán hace casi dos semanas.

 

Ahí, seguramente se dirá que se actuó privilegiando la justicia por encima de la ley, y que esa forma de actuar tiene un enfoque humanista. Ahora, al lopezobradorismo le está dando por equiparar su actuación con el cristianismo, y los mexicanos deben entender que ahora dirige el gobierno una especie de pastor o de predicador que, cual divinidad, actúa iluminado por un ser superior.

 

¿Quién se atreve a criticar o descalificar a un iluminado? Solamente alguien apartado del bien, de la bondad, puede estar en contra de lo que predica o hace un predicador. Mesías tropical, le llamó Enrique Krauze.

 

¿Todo ello es porque de verdad cree que las acciones de su gobierno deben compararse con el cristianismo, o es una nueva cortina de humo? ¿Es incompetencia, inexperiencia de gobierno, o perversidad premeditada?

 

La estrategia de gobierno de López Obrador parece siempre haber sido dar varias versiones de un mismo hecho para confundir a la opinión pública. Por ello, hoy se tienen varias versiones de los motivos por los que se canceló el aeropuerto de Texcoco, de cuáles son las motivaciones para construir una refinería en Dos Bocas, Tabasco, de la posición del propio presidente frente al “bonillazo” y frente a la renuncia del ministro Eduardo Medina Mora, y sobre lo que pasó en Culiacán.

 

Mientras más versiones haya de un mismo hecho, es mejor. La confusión es lo que impera en el gobierno federal. Y la duda sigue siendo si lo que parece ser una estrategia es incompetencia o es perversidad.

 

En todo caso, ¿qué sería peor, un gobierno incompetente o un gobierno perverso?

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