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Se tenía que decir… Cumplirle al patrón. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

22 Nov 2019
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La consigna en el Senado era una: cumplirle al patrón. Sin importar las formas, la bancada de Morena en la Cámara de Senadores debía cumplir con los designios del Ejecutivo e imponer, a como diera lugar, a Rosario Piedra Ibarra como presidenta de la CNDH.

 

Al tomar posesión del cargo, Rosario Piedra asumió como suyos todos los mandamientos del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre austeridad. Es decir, sin empacho alguno hace de la CNDH un órgano satélite del gobierno federal.

 

Rosario Piedra carece de conocimientos y experiencia para encabezar la CNDH. Sin embargo, al presidente Andrés Manuel López Obrador le pareció que su linaje era suficiente para ello. El mandatario considera que ser familiar de Jesús Piedra Ibarra, un joven guerrillero de la Liga 23 de septiembre desaparecido en 1974 es suficiente mérito para que Rosario ocupe la titularidad de la CNDH. Es el mismo mérito que tienen cada uno de los familiares de los más de 60 mil desaparecidos de la última década.

 

La postulación de Rosario Ibarra llegó manchada por ser integrante y formar parte de una dirigencia estatal de un partido político, Morena. Para imponerla, la bancada de Morena se robó un par de votos que le permitieron a Rosario Piedra contar con la mayoría que se requiere para acceder a la Presidencia de la CNDH.

 

Ahora, su designación a rajatabla por parte del Senado la coloca en una CNDH sin legitimidad. Su activismo morenista se ha llevado a la CNDH y desde ahí justificará a López Obrador y su gobierno. Será una ombudsperson palera de la 4T.

 

En una entrevista, luego de rendir protesta como presidenta de la CNDH, se le preguntó cómo lidiaría con el asesinato de periodistas en este sexenio. “Han asesinado periodistas…He visto lo que pasó en todos los sexenios pasados, y es algo terrible”, fue su respuesta. Ignorando que durante este gobierno han sido asesinados 13 periodistas en el país, Rosario Piedra dejó ver que su actuación en la CNDH será la de una relatora de lo que ocurrió en gobiernos anteriores. Otra posibilidad, muy cercana a la realidad, es que haya optado por el mismo método del presidente para no atender su responsabilidad: culpar de todo al pasado.

 

El nombramiento de Rosario Piedra terminará costándole a López Obrador. Lo hará pasar a la historia como quien le echó tierra a la CNDH para tener un órgano a su favor. En su nacimiento, la CNDH fue creada por el expresidente Carlos Salinas de Gortari por la necesidad de dar legitimidad a su gobierno. López Obrador no necesitaba eso, tiene una gran legitimidad. Pero su necedad parece llevarlo a arrasar con todo lo que pueda ser un contrapeso, para poner a todas las instituciones a cantar la misma tonada afín al lopezobradorismo.

 

De inmediato, cinco consejeros del Consejo Consultivo de la CNDH presentaron sus renuncias a sus cargos honoríficos, con carácter de irrevocable, en protesta por el proceso de elección de Rosario Piedra. Alberto Athié Gallo, Mariclaire Acosta Urquidi, María Ampudia González, Angélica Cuéllar y María Olga Noriega Sáenz criticaron el proceso de elección, que a su juicio estuvo “plagado de irregularidades y falta de apego a la legalidad”. Los exconsejeros señalan que la llegada de Rosario Piedra pone en duda la autonomía de la institución, pues ven sometimiento ante el gobierno por los antecedentes de la nueva titular.

 

A López Obrador no le interesa cómo le cumplan. En su conferencia de prensa del 5 de noviembre respaldó abiertamente a Rosario Piedra, y en la del 13 de noviembre, el día siguiente de la elección en el Senado, dijo estar muy satisfecho con el nombramiento.

 

Nunca un presidente de la CNDH había sido miembro de un partido político. Jorge Carpizo, Jorge Madrazo Cuéllar, Mireille Rocatti, José Luis Soberanes Fernández, Raúl Plascencia Villanueva y Luis Raúl González Pérez no lo fueron. Rosario Piedra, la nueva presidenta de la CNDH, viene de pertenecer a Morena y en 2018 fue candidata a diputada federal por ese partido en Nuevo León.

 

La autonomía de la CNDH se ha tirado a la basura. La bancada de Morena en el Senado le cumplió al patrón en su designio. El dedo divino se posó en Rosario Piedra, pero la purificación saldrá bastante cara.

 

La nueva ombudsperson debe considerar seriamente su dimisión. Eso sería lo más sano, digno y congruente. Pero ¿quién dice que en el actual gobierno y sus allegados actúan digna y congruentemente?

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