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Se tenía que decir… ¿Y la oposición? Por: Santiago Cárdenas. Destacado

04 Dic 2019
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Nadie puede negar que Andrés Manuel López Obrador sea el presidente con mayor respaldo institucional, legislativo y popular de las últimas décadas. Estemos o no de acuerdo con sus políticas públicas y su estilo de gobernar, lo cierto es que cuenta con un gran respaldo.

 

El año pasado, aún en el propio día de las elecciones, mucha gente dudaba si “lo dejarían llegar”, y en esa ecuación involucraban hasta a Estados Unidos. “A los gringos no les conviene que llegue alguien como él a la Presidencia”, decían esas mismas voces.

 

Y sin embargo, llegó y hoy es un presidente que se ostenta con una gran aceptación y que ha sorteado difíciles problemas. Muy a su manera, pero lo ha hecho.

 

Y a todo esto, ¿dónde están hoy los partidos de oposición? ¿Dónde están los líderes opositores? ¿Dónde se pueden encontrar hoy opciones políticas diferentes a Morena?

 

El presidente López Obrador ha avasallado a las instituciones autónomas que, de cierta forma, implicaban un contrapeso al Ejecutivo. Fueron creadas para que el presidente en turno no tuviera la tentación de actuar a su antojo y de imponer caprichos personales en áreas sensibles. Así nacieron el INE, el INAI, la CRE, la CNDH, entre otras, y por ello también se dotó de autonomía al Banco de México y al INEGI.

 

En lo que va del actual gobierno, muchas voces han insistido en la necesidad de que estas instituciones conserven su autonomía para ser contrapesos del Ejecutivo. Sin embargo, su labor no es ser contrapesos. Estas instituciones cumplen una labor técnica, que muchas veces es de apoyo para el propio Ejecutivo. En el peor de los casos, evitan que desde el Ejecutivo se tomen acciones arbitrarias, autoritarias, pero eso no es ser un contrapeso.

 

Quienes sí deberían ser un contrapeso y nomás no aparecen por ningún lado son los partidos políticos de oposición.

 

En la marcha del fin de semana pasado, realizada en paralelo al evento organizado para conmemorar el primer año de gobierno, el Partido Acción Nacional y algunos de sus líderes buscaron montarse para imponer su agenda. La marcha no tenía como fin exigir la renuncia de López Obrador, sino expresar la voluntad de un importante sector de la sociedad de defender a las instituciones del país que han sido tomadas por el Ejecutivo, y manifestar su desacuerdo con las estrategias en materia de seguridad y de manejo económico.

 

Es dramático que para ser visible el PAN deba montarse en acciones netamente ciudadanas.

 

Pero si el PAN está mal, el PRI está peor.

 

Hoy, el otrora partido único está desaparecido del mapa. No hay un solo dirigente priísta que dé la cara y se asome siquiera para hacer pensar que son oposición. Todo mundo entiende que el priísmo tiene varios motivos para mantenerse calladito, pero también deberían entender que actuando de esta forma lo único que van a conseguir es perder su registro en las siguientes elecciones. También es dramático que hoy el PRI esté más cerca de perder su registro nacional y en muchos estados, que de obtener algún triunfo estatal.

 

¿Dónde anda Alejandro Moreno Cárdenas? Está escondido, junto con todo su Comité Ejecutivo, dejando pasar el tiempo. ¿Para eso peleó tanto obtener la dirigencia? ¿Para eso hizo a un lado a José Narro, a Ivonne Ortega? ¿De verdad, para esto quería presidir el PRI?

 

El PRI hoy va rumbo a su desaparición, y su dirigente, preocupado por las acusaciones sobre corrupción y enriquecimiento ilícito que hay en su contra, simplemente no se ve. Rodeado de gente incapaz, Alito juega a ser dirigente del PRI, y lo encamina hacia la tumba.

 

La oposición no figura, y con ello se levanta la imagen del Ejecutivo. Los principales partidos de oposición no hacen su trabajo, y dejan que sea la sociedad la que encabece la oposición al gobierno.

 

De esta forma ya se puede anticipar que en 2021 el partido del presidente nuevamente arrasará en las elecciones, y la oposición seguirá sin rumbo, sin estrategia, y sobre todo sin aparecer en el escenario. Esos sí son floreros.

 

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