La Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, encabezada por Santiago Nieto, se ha convertido en el ariete del lopezobradorismo para alcanzar sus objetivos políticos. ¿Tenemos un ministro incómodo?, pues investíguelo a él y a su familia la UIF, que algo saldrá.
Desde los años ochenta, la Secretaría de Hacienda decidió, con una campaña publicitaria diseñada por Tere Struck, presentar una cara amenazante y otra amable. “Cumples, y te encuentras con Lolita; fallas, y te enfrentas a Dolores”, señalaba el exitoso jingle publicitario que le dio el nombre de Lolita a la SHCP, con el que hasta hoy muchos la conocen.
Para nadie es grato, y menos deseable, enfrentarse a la Secretaría de Hacienda, o al SAT de hoy, porque ello significa estar metido en un problema de dinero, y es muy poco probable salir bien librado.
Figuras públicas, cantantes, artistas y deportistas se han enfrentado al fisco. No por gusto, sino por problemas evidentes de malos manejos financieros con cierta dosis de política y mala fe.
Esas figuras habían sido más frecuentemente perseguidas que los políticos, que contaban con halos protectores impenetrables para Lolita. Lupita D’Alessio, Laureano Brizuela, Paquita la del Barrio, Julio César Chávez, Juan Gabriel, y más recientemente Belinda, hoy muy cercana al poder, son ejemplos de artistas y deportistas que fueron perseguidos y alcanzados por Hacienda.
Sin embargo, en el lopezobradorismo el pretexto del combate a la corrupción le ha dado un nuevo rol a la Unidad de Inteligencia Financiera. Se ha convertido en una dependencia perseguidora de opositores, que son amenazados con el congelamiento de sus cuentas bancarias y con exhibir sus pecados financieros.
Por supuesto, muchas figuras públicas no se imaginan enfrentando esas consecuencias y prefieren doblegarse. Nadie estaría de acuerdo con perdonar los pecados cometidos por muchos personajes que gozan de muy mala fama pública, y que caminan con la sombra de la corrupción a cuestas. Tampoco nadie estaría de acuerdo con perdonar a otros, que aunque tengan menos mala fama también hayan cometido pecados que los pudieran llevar a la cárcel. Sólo recordemos: a la maestra Elba Esther Gordillo se le apresó el sexenio pasado acusada, entre otras cosas, de desvío de recursos del SNTE, lavado de dinero y crimen organizado. Al final fue liberada al caerse todos los cargos que le imputaban. Es decir, de manera oficial no lavó dinero ni se vinculó con el crimen organizado.
De igual manera ocurriría con todos aquellos investigados por la UIF. Por ello todos le temen. Por eso las renuncias de varias figuras públicas que recibieron la amenaza de ser investigados por la poderosa dependencia.
El caso más reciente es el del expresidente Vicente Fox, y su hijo Rodrigo Fox de la Concha, quienes son investigados por la UIF por supuestamente no haber pagado impuestos por cantidades cercanas a los 700 millones de pesos. Yo no sé si este dato es cierto, pero lo que sí es real es que la investigación de la UIF va a provocar, al menos, que el expresidente de las botas le baje a sus dichos sobre el presidente López Obrador. Fox empezaba a aparecer como un fuerte opositor al actual gobierno y al presidente, pero ha llegado el momento de bajarlo, y de eso se encarga la UIF de Santiago Nieto.
Que se combata la corrupción. Que no se tolere la impunidad. Pero que no se usen las instituciones como arietes políticos para pegarle a los opositores. ¿Verdad, Bartlett?
De otra forma, el combate a la corrupción será selectivo, y así no puede presumirse.