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Se tenía que decir… Del neoliberalismo al neoentreguismo. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

16 Dic 2019
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La firma con prisa de un acuerdo comercial entre tres países nunca puede resultar en algo bueno. Recientes declaraciones del subsecretario al mando de las negociaciones del T-MEC por parte de México dejaron al descubierto que una cosa es lo que ocurre en la realidad y otra lo que dicta la ideología y la propaganda del gobierno lopezobradorista.

 

Desde finales de noviembre, Jesús Seade, subsecretario para América del Norte de la Cancillería, dijo en público que las negociaciones para la ratificación del T-MEC han estado en pausa. Se manifestó pesimista de una pronta aprobación del tratado comercial trinacional y reveló que hasta hacía poco “temas que ya habíamos dicho que no iban volvieron a ponerse sobre la mesa”. Por ello, aclaró, “puede que el Tratado no se ratifique en diciembre, puede ser en enero de 2020”.

 

De inmediato, el presidente Andrés Manuel López Obrador le corrigió la plana y se expresó optimista de una pronta ratificación del T-MEC. Seade, dijo, es “pesimista, yo soy optimista y creo que se va a aprobar el T-MEC. En qué baso mi optimismo, en que hay buenas relaciones con el gobierno de Estados Unidos, con Donald Trump”.

 

Al día siguiente de la declaración del presidente, Donald Trump dejó claro cuál es su manera de interpretar lo que es una buena relación: anunció que su gobierno incluiría a los cárteles mexicanos en una lista de organizaciones terroristas.

 

A partir de ahí se sucedieron una serie de hechos que exhiben al gobierno de López Obrador como entreguista. En los hechos, el actual gobierno de México asumió una actitud de entreguismo frente al gobierno de Donald Trump.

 

De manera paulatina se van haciendo públicas las exigencias de la Casa Blanca para ratificar el T-MEC, y ninguna de ellas deja bien parado a México.

 

Sin embargo, lo que más preocupa es aquello en lo que el gobierno mexicano cedió y que no forma parte del T-MEC. El gobierno mexicano abrió las puertas a una mayor presencia de agentes estadounidenses en México. La DEA, el Tesoro, y las agencias de investigación como el FBI, Homeland Security y la CIA tienen más presencia en México a partir de ahora.

 

El gobierno de López Obrador estrena una nueva figura: el neoentreguismo, basado en una política exterior en la que se cede en todo con tal de aparentar una buena relación con Estados Unidos. El gobierno mexicano habla de amistad y buena relación con Donald Trump, el presidente estadounidense gana terreno en nuestro país, y ante la mirada pública México y Estados Unidos se muestran como países amigos, aliados y hasta socios.

 

Nada más lejano de la realidad. Estados Unidos se impone y deja a México en una situación de vulnerabilidad que le llevará varias décadas revertir.

 

En el neoentreguismo, la propaganda es fundamental. El gobierno mexicano hace parecer a Donald Trump como una bestia domada por la política de abrazos y no balazos. Sin embargo, en la realidad el gobierno de Estados Unidos le ha tomado la medida al lopezobradorismo: Donald Trump sabe que para imponerse en una negociación con el gobierno mexicano basta con lanzar una amenaza. El gobierno de López Obrador siempre responderá atemorizado y cederá a cualquier demanda del gobierno de Estados Unidos.

 

Vaya papelón el del gobierno mexicano. En los diarios más prestigiosos de Estados Unidos se han ventilado las debilidades del lopezobradorismo. En respuesta, López Obrador los descalifica llamándolos “conservadores” o “de derecha”, y pone a trabajar a sus legiones de aplaudidores en las redes sociales. La propaganda, pues.

 

Trump ya le tomó la medida a López Obrador, y el neoentreguismo ya forma parte de la forma de gobernar que distingue a la 4T. Qué papelón.

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