Cuando Andrés Manuel López Obrador ganó la elección presidencial de 2018, quedó claro que la mayoría de los mexicanos en edad de votar querían un cambio. A partir de ahí, poco a poco el país se ha ido dividiendo entre quienes apoyan con fe ciega a López Obrador y quienes no le toleran un solo resbalón.
Más de 30 millones de mexicanos le otorgaron su voto. Pero una cosa es que un presidente sea popular y querido, y otra muy distinta es que sea o no capaz de gobernar el país.
A poco más de un año de gobierno, López Obrador no ha demostrado ser un presidente conciliador, y mucho menos capaz. El rumbo de la economía y la creciente inseguridad en el país son sólo una muestra de ello.
Por otra parte, López Obrador pretende aplicar políticas públicas que van en contra de la corriente mundial. Su gobierno se está marcando más por la ideología y la sinrazón que por la eficiencia y los logros. A estas alturas, lo que pretende presentar como un logro es la supuesta disminución del huachicoleo en el país. Se ha demostrado que no hay tal disminución, y las ventas de gasolina, que serían una consecuencia lógica y directa de tal acción, no se han incrementado como se pudiera prever.
El gobierno de López Obrador está fundamentado en la entrega de recursos a los beneficiarios de programas sociales. El programa más reciente anunciado es la entrega de 300 pesos mensuales para niños de kínder. El gobierno lopezobradorista está creando una generación de mexicanos acostumbrados a recibir dinero directamente del gobierno.
Además, anuncia la edificación por parte del Ejército Mexicano de 2 mil 700 sucursales del recién nombrado Banco del Bienestar, antes BANSEFI. La tendencia mundial es la de disminuir las sucursales y facilitar a la población hacer sus transacciones bancarias desde la comodidad de sus computadoras o teléfonos móviles. El reporte más reciente del Instituto Federal de Telecomunicaciones señala que 93 de cada 100 mexicanos posee un teléfono móvil, y existen 115 millones de líneas telefónicas móviles en el país.
Además, de acuerdo con la CONDUSEF, hasta 2017 la institución bancaria con más sucursales en el país es BBVA, con mil 835. López Obrador pretende que existan 2 mil 700 del llamado Banco del Bienestar. ¿Qué población atenderán? ¿Cómo determinaron el número de sucursales que se requieren?
Sin embargo, las ocurrencias gubernamentales son ampliamente defendidas en las redes sociales, espacio al que el lopezobradorismo le está otorgando gran relevancia. Así como los temas fundamentales de gobierno se ventilan en las conferencias mañaneras, el debate y la guerra comunicacional se establecen y se desarrollan en las redes sociales.
Para el gobierno, las ocurrencias son verdades. De ahí que los aviones se repelen y el avión presidencial está hecho sólo para cubrir rutas largas. Un par de mentiras señaladas como verdades, y defendidas en las redes contra viento y marea.
Que un presidente sea popular y querido no significa que sea un buen presidente. El tiempo le hará ver a sus seguidores que López Obrador carece de los conocimientos y la inteligencia para ser un buen presidente, aunque es el más popular que se recuerde.