El término “guerra” se ha usado a diestra y siniestra. Ejemplos hay de sobra en nuestro país mismo y en el tablero internacional. Las alarmas de guerra se han encendido, ¿precipitadamente? tal vez, ¿con miedo especulativo sobre las acciones de los ahora involucrados? por supuesto. Se habla de guerra con el imaginario de una réplica de la I o II Guerra Mundial, sin tabular el contexto actual del Siglo XXI en el que la evolución de la tecnología militar la ha llevado a ser hoy día de lo más sofisticada. En ese mismo contexto también deben analizarse la amenaza latente que representa la energía nuclear utilizada para fines bélicos, y la cooperación económica, las finanzas y el libre mercado que rigen nuestro mundo, teniendo así una interconexión global, por lo que la sola idea de enfrascarse en una guerra mundial, involucrando evidentemente a las potencias mundiales, hace que el mundo tiemble y se convierta en una guerra fría entre los interesados, pero no así en los que terminarán siendo los más afectados que son los países de la región del Medio Oriente, especialmente los civiles. Si bien las relaciones internacionales no son cien por ciento certeras, se puede hacer una nutrida lectura del actual juego geopolítico y de intereses que engloba la crisis actual.
Irán y los EEUU se han convertido en acérrimos enemigos desde el siglo pasado, ambos amenazando sus respectivos intereses principalmente en la región del Medio Oriente. Las dos naciones se contraponen a sus existencias y se han hecho de aliados dentro y fuera de la región, donde seguramente se disputarán los siguientes enfrentamientos militares. Es lógico que crezca la preocupación de una Tercera Guerra Mundial anunciada desde hace varias décadas, debido a las crecientes tensiones que se han presenciado desde el año pasado, específicamente con ataques iraníes a bases militares estadounidenses más que nada.
Tomando en cuenta el tablero geopolítico, otras potencias como Rusia, Arabia Saudita, Francia, el Reino Unido, Alemania, fungirán como las mediadoras principales para aminorar las tensiones existentes después de la muerte del General Qassem Soleimani, y se logrará contener la escalada de la crisis hacia una guerra directa. Considero que se tiene que tomar en cuenta el pronunciamiento de la misma ONU y el papel que pueda tener en la crisis en el eventual caso de mayores enfrentamientos que ameriten específicamente el voto del Consejo de Seguridad.
La red que Irán ha tejido en la zona del Medio Oriente ha sido creada estratégicamente tomando en cuenta sus propias habilidades, intereses y medios. Los otros actores como Hezbollah, Iraq o Siria forman parte de esta red iraní que responderán actuando inmediatamente con represalias dentro de la misma región. Por lo anterior, se puede deducir que si se desencadena un conflicto bélico, el escenario por excelencia será dentro de puntos estratégicos dentro del Medio Oriente que lesionen los intereses de los Estados Unidos y de Irán y que tendrán un efecto dominó para la región, evidentemente, y para la economía mundial.
Sin duda, estos eventos los hemos visto en repetidas ocasiones durante y después de la Guerra Fría. Entonces, para que realmente ocurra una Tercera Guerra Mundial ambos tendrían que errar repetidas veces y los países interesados en disuadirlos tendrían que fallar en su misión. Esta combinación hoy es improbable.