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Orbi 21. Ganó el conservadurismo británico. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

30 Ene 2020
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El 23 de junio de 2016, el 51.8% de los británicos votó a favor de ya no formar parte de la Unión Europea. Después de 3 años y medio de incertidumbre en Bruselas y Londres, el 31 de este mes se volverá una realidad. El Primer Ministro británico, Boris Johnson, ha logrado sacar a flote tan angustioso plan después de que su predecesora Theresa May, se viera consumida por largas negativas hacia el Acuerdo de salida.

         El Brexit trae consigo consecuencias que les serán difíciles de resolver a los británicos. Se hablaba de los beneficios que su salida de la Unión Europea traería al Reino Unido, como el control total de sus fronteras en cuanto al tema migratorio, y en última instancia reposicionarse como una potencia fuerte e independiente, capaz de solventarse a sí misma, sobre todo en materia económica, de seguridad y comercial como antaño. Este proceso le llevará cierto tiempo para así lograrlo. Por lo pronto, Londres tiene que lidiar con ciertos problemas latentes que pueden tener un efecto dominó dentro del Reino: el descontento escocés ocasionado por fracturas de índole social y territorial, así como las demarcaciones territoriales fronterizas que podrán levantarse entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

         El Reino Unido ha estado lidiando con tareas titánicas para mantener beneficios económicos y comerciales que le fueron otorgados por el hecho de pertenecer a la Unión Europea. Además de negociar con los Estados Miembro de la UE, ahora lo tendrá que hacer con los demás Estados con quienes desee mantener sus relaciones, sobre todo comerciales, y seguir gozando de ciertos beneficios a pesar de ya no ser parte de la Unión.

         Por otro lado, la Unión Europea enfrenta ventajas y desventajas al mismo tiempo por el abandono. La salida del poderoso sector financiero británico, conocido como la City, deja pase libre a ciudades como Madrid, París, Amsterdam, Dublín o Frankfurt para que seduzcan a las multinacionales que salen de Londres, y atraerlas a crear un nuevo cluster financiero en la ciudad que resulte ganadora. No todo es favorable para el resto de los países que aún conforman el gigante europeo. Se habla del inicio del fin de la Unión gracias al divorcio de Londres y Bruselas que ha sacado a flote las fallas dando pie a que se abra el debate sobre la existencia de esta misma y un cierto rechazo de los países que han virado hacia la derecha conservadora. A pesar de los esfuerzos que tanto Francia con Emmanuel Macron, o la Alemania de Angela Merkel han estado llevando a cabo para mantener a flote la Unión desde la crisis evidenciada con Gran Bretaña, la Unión Europea tendrá que reformular ciertas políticas sociales y económicas para contrarrestar los efectos negativos después del Brexit, y sobre todo, asegurar la permanencia y el legado de la Unión. 

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