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Se tenía que decir… Un gobierno moralmente derrotado y reprobable. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

03 Feb 2020
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El actual gobierno, el de Andrés Manuel López Obrador, se esmera día con día en dejar claro que sus promesas de campaña fueron simples mentiras usadas para atraer el voto de quienes deseaban un cambio real. El gobierno de México le está fallando a todos los mexicanos, especialmente a los más de 30 millones que votaron por él, al dejar de lado sus promesas de campaña e incumplirlas.

 

El gobierno de la llamada 4T ha sido más un gobierno de propaganda que de resultados. A eso, sencillamente, sólo se le puede llamar un gobierno moralmente derrotado.

 

López Obrador pujó desde 2006 para ser presidente de la República. Elecciones libres y democráticas lo llevaron al triunfo el año pasado. Junto con él ganó una mayoría de su partido en las dos Cámaras legislativas. Con ello, y colocando a cercanos suyos en posiciones clave, y debilitando la autonomía de órganos constitucionales, e incluso cayendo en las amenazas para quienes no coinciden con él o con su proyecto de gobierno, hoy el presidente cuenta con todo el poder del Estado.

 

Sin embargo, a pesar de ello, López Obrador ha sido incapaz de garantizar la seguridad pública. Su estrategia, si es que existe una estrategia real, ha fracasado y el resultado es que 2019 fue el año más violento de la historia, con el mayor número de delitos de alto impacto registrado. El presidente le echa la culpa de ello al pasado, pero su promesa de campaña fue que él sabía cómo solucionar el problema y que desde el primer día se notarían los cambios a la baja. A la vista de los resultados, fue una mentira.

 

En la campaña por la Presidencia, López Obrador también ofreció que el crecimiento económico en su gobierno sería del 6%. En distintas ocasiones culpó al bajo crecimiento económico que registraba el país -que era de 2.6%- como una de las causas por las que la violencia en México es creciente. Varias veces dijo tener la solución para hacer crecer al país al doble. Ya en el gobierno, en los primeros meses, el discurso empezó su viraje: el crecimiento sería del 4% en vez del 6%. Unos meses más tarde, el 4% pasó a ser el 2%, y el resultado final, el real, fue un decrecimiento del -0.1%. empezaron las justificaciones, y con ellas las afirmaciones de que el crecimiento no es importante porque “hay bienestar y desarrollo en el país”. Interesante manera de justificar su derrota.

 

Las excusas ya son el método de gobierno de todos los días. Las excusas se han convertido en la nueva forma de gobernar. Con estas excusas, López Obrador deja claro que no puede remediar los problemas del país porque le dejaron “un cochinero”.

 

Las excusas ya rayan en lo ridículo. El gobierno en general ya raya en lo ridículo. Si no fuera preocupante en extremo, sería divertido oír las excusas diarias, que repetidas en todo momento terminan siendo, además de ridículas, vomitivas. Un gobierno moralmente reprobable.

 

El poder del gobierno no está siendo usado para obtener lo mejor del país, sino para denostar a la oposición, apalear a los críticos, imponer sus ideas disfrazadas de verdad.

 

Al presidente se le volteó el discurso, y el moralmente derrotado es su gobierno. La oposición simplemente es inexistente en este momento, pero el moralmente derrotado es su gobierno. La llamada 4T no es más que un sueño macuspano incapaz de concretarse por la imposición de la incapacidad, la ineficiencia y el desconocimiento.

 

Ganar democráticamente no basta. También hay que saber gobernar para hacerle un bien al país. En otros países han ganado elecciones presidenciales cómicos o payasos, y no necesariamente se les augura un gran futuro. En México, un gobierno democráticamente electo está naufragando. Las expectativas eran altas y no ha sabido corresponder al deseo ciudadano de mejorar la situación del país.

 

Si bien el presidente López Obrador mantiene altos niveles de aceptación, el gobierno de México no aprobaría una evaluación seria, en la que se califiquen sus resultados. La aceptación no lo es todo, si se compara con los resultados de la actuación de gobierno.

 

López Obrador hoy está muy lejos de conseguir su objetivo de pasar a la historia como uno de los mejores presidentes de México. Es un objetivo que no se alcanza sólo con propaganda que genera aprobación. Es un objetivo que se alcanza con acciones. Por ello, el gobierno hoy está moralmente derrotado y reprobable.

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