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Orbi 21. Los Demócratas, a rezar. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

06 Feb 2020
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Los demócratas y republicanos se encuentran en un tenso duelo político. Desde hace varios meses el proceso de destitución que atañe a Donald Trump ha sido un arma de dos filos para ambos equipos. Por el momento, se percibe un solo ganador dejando al rival en ceros.

         En la víspera de la final, los demócratas tenían las probabilidades ligeramente a su favor. Se creía que podrían dominar el impeachment, o al menos en un 50%, ya que habían logrado llevar al presidente ante el Congreso. El pronóstico, aún así, figuraba un poco desalentador para ellos por la fortaleza republicana que reina en la Cámara Alta de los Estados Unidos. Ahora es claro que en la final los republicanos han dejado en ceros al equipo demócrata y en una posición comprometedora a la capitana, Nancy Pelosi. El capitán de los republicanos y presidente de los Estados Unidos, se ha aventajado con su jugada de gol, a pesar de no haber sido de las más espectaculares. Su discurso con línea electoral ante la Cámara fue con intenciones de ganar la Copa del 3 de noviembre, y aparentemente obtendrá su bicampeonato.

         Por otro lado, el equipo demócrata sin duda seguirá dando batalla. Lamentablemente, han quedado lesionados y les faltará fortaleza para así vencer a su eterno rival y, sobre todo, a su figura. En ocasiones anteriores había mencionado que el proceso era un arma de doble filo para ambos bandos, y que Nancy Pelosi tendría que saber fungir como buena estratega y hacer ganar a su equipo. El marcador le resultó en contra, pero no con un catastrófico 7 a 0. Les queda un largo camino para recuperarse y jugar el partido del 3 de noviembre con una estrategia renovada fortaleciendo su base electoral, de manera inteligente y organizada sin atacar a la estrella republicana, dándole la vuelta a los momios resaltando las bondades que implicaría virar la política rupestre que desde la Casa Blanca ha dirigido Donald Trump después de la polarización que el impeachment ha ocasionado entre los aficionados republicanos y demócratas.

         El proceso del impeachment también representó un desgaste emocional y de energías para el bando demócrata, y le proporcionó al Partido Republicano y a Donald Trump la estamina suficiente para casi llegar caminando al 3 de noviembre. La estrategia demócrata ahora debe enfocarse más en la exaltación del propio partido que en la denostación del contrario. Deben darle a los electores suficientes argumentos para llegar convencidos a las urnas, de otra manera seguirán fortaleciendo a su rival, con el riesgo de recibir una goleada en noviembre. Hoy, aunque los republicanos llevan ventaja, el partido Demócrata aún respira. De Pelosi depende si en los siguientes meses prepara a un equipo para competir, o simplemente llegan al 3 de noviembre como mero trámite. La otra opción es ponerse a rezar para que algo verdaderamente catastrófico ocurra y haga caer la ventaja que hoy ostenta el presidente. 

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