Una de las principales promesas de Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum y Morena durante las campañas realizadas en 2018 fue que se acabaría la corrupción en México. Mucha gente les creyó y pensó que de verdad se combatiría la corrupción y que México quedaría libre de ese flagelo durante el actual sexenio.
Varias piezas recolectadas en los primeros 15 meses de gobierno nos muestran que no, que la corrupción no se ha acabado y que no tiene para cuándo acabar. Por lo pronto, en este sexenio no será, vistas las cosas que ocurren.
Uno de los casos más sonados fue el de Manuel Bartlett. Una investigación periodística realizada por Areli Quintero, del equipo de Carlos Loret de Mola, destapó que el director de la CFE ocultó en su declaración patrimonial la existencia de 12 empresas, algunas de ellas incluso relacionadas con el sector eléctrico, registradas a nombre de distintos familiares suyos. En vez de investigar y comprobar la veracidad de los datos exhibidos en el trabajo periodístico, la Secretaría de la Función Pública -encabezada por Irma Eréndira Sandoval, quien pelea el título de principal aplaudidora y besadora de las manos del presidente López Obrador- se apresuró a exonerar a Bartlett y señalar a Loret como un periodista mal intencionado.
Ese episodio dejó claro que el combate a la corrupción no pasa por el Gabinete. Dentro de la 4T todo, y fuera de la 4T, nada.
El gobierno actual usa como perro de caza a la Unidad de Inteligencia Financiera, a cargo de Santiago Nieto. Cualquier persona que se atreva a enfrentarse al presidente, tendrá que pasar sobre el cadáver de Nieto, si no es que la UIF congela antes sus cuentas bancarias. Con ese modus operandi desde el gobierno, hoy nadie se atreve a alzar la voz en contra de la 4T.
Pero si algo queda claro es que el combate a la corrupción en este gobierno es selectivo. A Rosario Robles le inventaron una licencia de manejo para argumentar que probablemente se escaparía si enfrentaba un proceso judicial en libertad. Por ello se encuentra en prisión preventiva, dictada por el juez sobrino de la esposa de uno de los principales adversarios de Robles: René Bejarano. Ello también configura corrupción.
En este mismo mes, la Secretaría de la Función Pública dio a conocer que se realizaron siete auditorías a la CONADE, que dirige Ana Gabriela Guevara, en las cuales encontró comprobaciones irregulares de recursos entregados a entrenadores y federaciones deportivas nacionales, y que han ocasionado daños al patrimonio del Fodepar, un fideicomiso exclusivo para atletas, entrenadores y miembros de cuerpos multidisciplinarios.
De esta investigación no ha habido conclusiones, aunque tampoco se esperan sanciones contra la ex velocista que hoy dirige el deporte nacional.
En el caso más reciente es el protagonizado por la senadora Claudia Balderas Espinoza, de Morena, y uno de sus asesores: Mario Espinoza Zetina.
Ambos iban a bordo de la camioneta de la senadora. Él al volante. Con la camioneta derribaron a un policía capitalino, y después lo golpearon y ofendieron. El policía solicitó apoyo y al llegar los refuerzos la senadora ostentó su cargo y con su teléfono grabó las imágenes del momento en que su acompañante y conductor de su camioneta fue detenido.
Poco después, Mario Espinoza, a quien se le encontró un sobre con polvo blanco, fue liberado sin cargo alguno.
La senadora ahora dice que Mario Espinoza no es su asesor, y que si conducía su camioneta es porque ella es muy generosa y a cualquiera que le pida las llaves le presta el vehículo. La grabación que hizo en su teléfono, dijo, mágicamente desapareció.
Dice el dicho que quien no puede con lo poco, tampoco puede con lo mucho. Y estos ejemplos son pequeños para el tamaño de lo que dijo combatiría.
Los actos de corrupción continúan. La diferencia es que ahora van acompañados del cinismo, lo que los hace peores. La corrupción sigue, y no se está combatiendo. López Obrador no combate la corrupción, la administra y la usa a su favor mediante el terror. Siempre ha usado la campaña anticorrupción para cazar adversarios y acumular poder.