Dice un refrán de marineros; “Los mejores capitanes se conocen en las peores tormentas”. López Obrador, como capitán del barco está por enfrentar una “Tormenta Perfecta”, donde su credibilidad, su astucia y su patriotismo serán puestos a prueba ante el escenario que se avecina.
¡Se avecina la tormenta; preparados todos! – El Capitán de la embarcación avisa a la tripulación desde cabina. Todos saben que hacer, todos han practicado muchas veces los protocolos de actuación y, la embarcación junto con la tripulación está preparada para lo peor, para resistir y regresar a puerto una vez que la tormenta escampe.
El capitán novato, cuando se enfrenta a la tormenta, siempre pide auxilio a la tripulación con más experiencia, sólo así podrá enfrentar a la adversidad y, saliendo avante de la tormenta, es un capitán consolidado, un capitán respetable, un capitán avante.
López Obrador nunca buscó dirigir la nave hacia la tormenta, ha tratado de desviar el rumbo del país, pero es inevitable que tenga que entrar a la turbulencia, de hecho, ya entró.
Las instrucciones a la tripulación han sido confusas. Nadie ha explicado que es lo que se va a hacer, hacia dónde vamos o cuál es el plan de acción. Flotamos a la deriva entre la caída de los precios internacionales del petróleo, el incremento del precio del dólar, la disminución de la inversión pública y privada, la amenaza mundial del COVID-19, los altos índices de inseguridad en el país, el Paro Nacional de Mujeres, la rifa de un avión y, reuniones a escondidas entre Estados Unidos, Canadá y países europeos para cuestionar la política energética de López Obrador.
El escenario está puesto para que Obrador demuestre de que está hecho, para que exhiba su liderazgo y asuma la responsabilidad de dirigir este país y, no sólo ser el “Showman” que el Diario The Economist exhibe en sus editoriales.
López Obrador tiene la oportunidad de consagrarse como un gran presidente y pasar a la historia como el “Gran Salvador de México” o que suceda todo lo contrario.
Estamos a días de que comience la tormenta en su etapa más crítica y, ese es el mismo tiempo que tiene López Obrador para preparar un Plan de Emergencia Nacional, o se consagra o se diluye. La mesa está servida para los dos escenarios, muchos apuestan a que saldrá avante, muchos apuestan a que es el colofón de la “Cuarta Transformación”, lo que queda evidenciado es que López Obrador nunca anticipó un escenario como este para su mandato.