La próxima estación en el periplo de la lucha contra la pandemia, se acerca a alta velocidad. La llamada “Fase 3” o de máximo contagio y aunque ahora si el gobierno federal acelera los preparativos, lo cierto es que mientras no se apliquen en forma masiva las pruebas para determinar si alguna persona está contagiado, se estarán dando golpes de ciegos y haciendo cálculos sobre las rodillas, sobre cuantos pacientes requerirán hospitalización.
En momentos en que el sistema de Salud está en entredicho, toda vez que el desabasto de medicamentos es una constante, amén de que la transición del Seguro Popular al Insabi ha sido en un contexto de improvisación que ha dejado ver la poca capacidad que tiene la secretaria de Salud y otras dependencias oficiales, para incorporar a los Estados de forma gradual pero efectiva para que la población no se quede sin atención médica.
Diremos que la irrupción del coronavirus, agarró en el peor momento al gobierno y a si esto le sumamos que no se tienen datos duros sobre cuenta gente puede quedar infectada en los momentos cúspides del contagio, pues estamos en momento de la historia en donde puede registrarse como el peor momento en víctimas mortales, después de la revolución.
Según estimaciones del Subsecretario Hugo López Gatell- podría llegar a unas 175 mil a 300 mil personas, las personas contagiadas, en el mejor de los escenarios; mientras que en el peor, 1.2 millones de enfermos, que, insisto, mientras no se apliquen las pruebas de detección del virus, esta cifra no tiene sustento científico alguno.
El gobierno de López Obrador, entró tarde a la lucha contra el coronavirus, se habla de tres semanas y ahora esperemos que no retrase la implementación de la Fase 3, con pruebas abiertas a la población, para evitar que México se convierta en uno de los países con más contagios.
Esta “Fase 3”, señaló el diputado del PRD, Antonio Ortega Martínez, implica: Aislamiento social; confinamiento obligatorio de las y los ciudadanos y sus familias, con la intervención de la fuerza pública y el Ejército para llamar a la gente a permanecer en sus domicilios y, en algunos casos, se podrá multar económica y administrativamente, hasta con sanciones de cárcel.
Un crecimiento exponencial de enfermos –dijo Ortega- pondrá a prueba al sistema de salud para ver si resiste o, en su caso, se colapsa .No son fortuitos, por ende, los reportes sobre aviones completos trayendo materiales, medicinas y aparatos de todo tipo para preparar a los nosocomios y que puedan sortear en mejores condiciones, la avalancha que significa el contagio masivo de ciudadanos.
Del impacto económico, mejor de ese no hablamos ya que sería catastrófico, por decir lo menos, al dejar en estado de inanición a tres cuartas partes de la población, en caso de que el AMLO, no detone de forma inmediata los apoyos que requieren la Mipymes.
En 2009, López Obrador se convirtió en el principal crítico del presidente Felipe Calderón, por poner en cuarentena a la población, 11 años más tarde, AMLO debe seguir el ejemplo del michoacano, ya que de no hacerlo, las consecuencias serán trágicas.