El conductor estelar de TV Azteca, Javier Alatorre, se colocó en el centro de la polémica con unas declaraciones en pleno noticiero nocturno. Encendió al país, y en especial a las redes sociales, al mencionar que las cifras del subsecretario de Salud y vocero oficial para el tema del coronavirus COVID-19, Hugo López Gatell, y sus conferencias diarias para informar el avance de la pandemia en México “ya se volvieron irrelevantes”.
“Es más, se lo decimos con todas sus palabras, ya no haga caso a Hugo López Gatell”, mencionó Alatorre en el noticiero “Hechos de la noche”, un telediario que va a la baja en su rating en momentos en que la gente tiene más tiempo para ver televisión por el encierro que implica la llamada “sana distancia”.
En su nota, Alatorre aseguró que “gobernadores de diferentes entidades desmintieron los datos del subsecretario de Salud, e incluso el propio López Gatell se fue de bruces en una entrevista con The Wall Street Journal y aceptó sus falsedades. Pero vamos por partes: las denuncias y la pérdida total de confianza en López Gatell fueron inicialmente externadas por el gobernador de Baja California, Jaime Bonilla”.
La nota presentada por Alatorre fue conocida rápidamente por el público mexicano a través de las redes sociales. De inmediato Twitter se incendió, y muchos opinadores fijaron posiciones. En general, la gran mayoría de los comentarios reprueban lo dicho al aire por Alatorre, y el debate se centra en otros aspectos.
Es claro y obvio que los jefes de Javier Alatorre sabían de antemano lo que él expresaría en el noticiero. En esa parte no hay duda. Sin embargo, muchas opiniones señalan que incluso el propio presidente Andrés Manuel López Obrador podría haber estado enterado de antemano de lo que se diría en el noticiero, y por tanto lo habría avalado. Otras versiones indican que la nota responde a la crítica que el subsecretario López Gatell lanzó a las empresas que, aún no teniendo actividades esenciales, se han negado a cerrar sus puertas en la denominada “Jornada Nacional de la Sana Distancia”, que le pide a la población quedarse en casa y a las empresas cerrar sus puertas a menos que sus actividades estén dentro de las denominadas como esenciales.
Si bien es cierto que López Gatell no mencionó a ninguna empresa por su nombre, es de todos sabido que quizás las principales de ellas que no teniendo una actividad esencial se han mantenido abiertas, son las pertenecientes al Grupo Salinas, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca. Entre ellas están Elektra y Banco Azteca.
La polémica desatada en el noticiero de la noche de TV Azteca tiene otras aristas: el presidente López Obrador ha pedido públicamente a grandes empresarios, sin mencionar sus nombres, que actúen con responsabilidad y se pongan al corriente en sus adeudos fiscales. De hecho, el mandatario envió un oficio al presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar, con los nombres de 15 empresarios y corporaciones que, según el Ejecutivo, adeudan en conjunto 50 mil millones de pesos por conceptos fiscales. Entre esos nombres, ha trascendido, está el de Ricardo Salinas Pliego. La revista Proceso publicó en diciembre pasado que “mediante diversos litigios entablados a partir de 2006, las empresas de Ricardo Salinas Pliego se resisten a cubrir los créditos fiscales que les impuso el SAT por no haber pagado las contribuciones correspondientes a varias actividades financieras. Ni la derrota en uno de estos juicios ni la cercanía del magnate con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador lo hacen aflojar su presión jurídica contra Hacienda, pues está en un juego que equivale a 10 veces el presupuesto de la Presidencia de la República para 2020”.
La revista añadió en ese entonces que desde 2006 Salinas Pliego mantiene esa feroz batalla judicial, y ni su cercana relación con el gobierno actual, a través del Consejo Asesor Empresarial, ni la concesión de la que goza para dispersar programas sociales prioritarios han atenuado las presiones de Grupo Elektra en los tribunales federales para evitar el pago de 14 mil millones de pesos que le reclama el SAT.
En este punto parece estar el meollo del asunto, y la explicación del ataque al gobierno en un tema tan sensible como su credibilidad para enfrentar la pandemia actual. Las versiones que indican que López Obrador busca la remoción de López Gatell, y la opera desde el noticiero nocturno de TV Azteca, tienen errada la mira. El punto del pleito es económico.
Salinas Pliego es uno de los empresarios que más han sido favorecidos por el gobierno federal en los 16 meses y medio de la administración lopezobradorista. Son dispersores de dinero que el gobierno entrega en programas sociales, y beneficiarios de un contrato de seguridad de la Secretaría de Educación Pública, por casi mil millones de pesos. también hay que señalar que el titular de la SEP, Esteban Moctezuma Barragán, fue presidente de la Fundación Azteca, de Salinas Pliego, durante los 17 años previos a la elección de 2018. De ahí saltó a la SEP, que ahora entrega un contrato a las empresas de Salinas Pliego. Hasta ahora, nadie en el gobierno ha dado respuesta a las acusaciones públicas por conflicto de interés en este tema.
Luego de las expresiones de Alatorre en el noticiero, en la plataforma Change.org se lanzó una petición para retirarle la concesión a TV Azteca, que reunió en unas horas más de 100 mil firmas. “En un irresponsable acto que se origina con seguridad en el hecho de que la televisora está obligada a pagar impuestos, junto con otras empresas del mismo propietario, Ricardo Salinas Pliego, el conductor aprovecha los datos tergiversados y mal entendidos que reportan algunos gobernadores”, señala la petición dirigida a la Secretaría de Gobernación, a la CNDH y al presidente López Obrador. “En una democracia, el pueblo manda. Hagamos que las autoridades tomen cartas en el asunto y se nos dé la prensa informadora que México merece”, agrega la solicitud que, hasta las 18:00 horas del sábado 18 de abril había reunido 112 mil firmas.
Si bien las iniciativas y solicitudes lanzadas vía web, como es el caso de Change.org, no tienen validez legal, sí muestran la tendencia de un sentir social y en muchas ocasiones recogen más votos que los registrados en las consultas populares promovidas desde el gobierno para decidir sobre diversos temas. Como ha ocurrido en otras ocasiones, el gobierno ignorará la petición lanzada en Change.org, en una muestra más de que en realidad el pueblo no manda, salvo que la consulta popular sea organizada por el propio gobierno, y aunque en ellas participe mucha menos gente.
El presidente López Obrador, por su parte, tuvo una tibia y débil reacción ante las palabras de Alatorre. En un mensaje grabado, como acostumbra a hacerlos en fin de semana, López Obrador dijo que Javier Alatorre se equivocó al llamar a la población a no seguir las recomendaciones del subsecretario de Salud. “Creo que se equivocó mi amigo Javier Alatorre anoche que llamó a no hacerle caso al doctor Hugo López Gatell. Creo que fue una actitud no bien pensada porque Javier es una persona buena, creo que cometió un error como todos, y además hizo uso de su libertad y cada quien puede expresarse, no debe de haber de ninguna manera linchamiento político”, dijo.
La Secretaría de Gobernación, por su parte, apercibió a TV Azteca a “manifestar públicamente su respeto a las disposiciones sanitarias contenidas en la Declaratoria de Emergencia Sanitaria, sumándose al frente común convocado por la Secretaría de Salud”.
Javier Alatorre, por su parte, emitió un tuit en el que reconoció al presidente López Obrador “por su defensa permanente de la democracia y la libertad” e insistió en que “no podemos permitir que el miedo esté por encima de México”, un mantra que Salinas Pliego hizo suyo para justificar la decisión de no cerrar las empresas de sus grupos empresariales durante la “Jornada Nacional de la Sana Distancia”. El mensaje del conductor del noticiero puede entenderse como un reconocimiento al presidente y un desconocimiento y desafío a la autoridad.
A TV Azteca todo este embrollo le cae como anillo al dedo, diría el clásico. A raíz de la exposición del COVID-19 en México y a nivel mundial, los principales noticiarios en México de televisión abierta han crecido de manera exponencial, disputando el horario estelar de las 22 horas, un universo de 18 millones de espectadores. El mejor posicionado de ese horario es el noticiero de Denise Maerker, con más de tres millones y medio de espectadores, seguido por el noticiero de Ciro Gómez Leyva en Imagen Televisión, que promedia una cifra cercana a los 900 mil.
De acuerdo con información sobre las preferencias de los televidentes, de febrero a la fecha, es decir, desde que la pandemia del COVID-19 obligó a la mayoría de los mexicanos al encierro en sus casas, esos dos de los principales noticiarios de la noche se han visto fortalecidos, dejando atrás al de Javier Alatorre. Mientras que “En punto” e “Imagen Noticias” mantienen una curva ascendente y sostenida, “Hechos de la noche” decae apenas inicia sus transmisiones.
El noticiario de TV Azteca “hereda” del programa anterior (“Exatlón México”, “Te la juegas” y “Exatlón México Cup”) buenos niveles de audiencia, pero conforme va pasando el programa, éste ve bajar su audiencia y ha llegado a perder cerca de medio millón de vistas. Un ejemplo: en febrero “Hechos de la noche” heredaba de “Exatlón México” un rating de un millón 847 mil televidentes, pero al momento de iniciar el noticiario arrancaba con un millón 480 mil. De entrada, perdía 400 mil en promedio, y al terminar el noticiario, éste entregaba al siguiente programa 961 mil espectadores.
Esta novela fabricada en TV Azteca todavía dará de qué hablar. Sin embargo, sus primeros capítulos ya mostraron lo que será el rumbo de la trama y el desenlace: todo quedará ahí y no habrá mayor acción del gobierno contra TV Azteca; Salinas Pliego seguirá empujando para librarse de pagar sus adeudos con el fisco; el presidente seguirá considerando “su amigo” a Javier Alatorre; y TV Azteca estará lista para volver a pegar, si es necesario, en la defensa de los intereses personales de su dueño. Es decir, todo seguirá igual.