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Desde San Lázaro. PEMEX, la piedra atada al cuello de México. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

22 Abr 2020
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Con el precio del petróleo mexicano en números negativos  y la pérdida de mercados, el destino de Pemex va camino a su extinción, aquella  que era orgullo nacional y sustento de la economía, sin embargo, en las últimas dos décadas se complicó su existencia merced a múltiples factores; principalmente la corrupción, la torpeza en decisiones estratégicas, amén de contar con un marco jurídico que le impidió a lo largo de casi toda su vida, crecer.

En el sexenio pasado se llevó a cabo la reforma estructural de la Empres Productiva del Estado, permitiendo con ello la participación de la iniciativa privada nacional e internacional y cuando se empezaban a ver los frutos de tal decisión, llega el nuevo gobierno y otra vez para atrás, con la atenuante que ahora sí, tiene sus días contados y con ello meterá en una espiral de problemas mayúsculos a la economía nacional.

Pemex es origen y destino del desarrollo y de la pobreza en México, por décadas fue la principal palanca de desarrollo y ahora se ha convertido en un lastre que, por lo pronto, además de que su deuda y bonos serán convertidos en basura, ya no tendrá los mercados internacionales que compren la mezcla mexicana.

Con una administración deficiente, bisoña e incapaz siquiera de presentar un plan de negocios, de explotación y de aumento de la producción y menos ahora, Pemex llevará en su debacle a México.

Sin los ingresos petroleros el gobierno de la 4T se ha quedado sin la mayor fuente de financiamiento de los programas sociales de López Obrador y de las tres grandes obras de este sexenio; Una refinería, Dos Bocas, que nunca tuvo rezón de ser, un aeropuerto, Santa Lucía que no será de utilidad y un Tren, el Maya, que arrasará la selva del sureste mexicano, además de sumir más en la marginación extrema a sus pobladores.

La captación de impuestos en este año será la más baja de la historia y así se ira replicando cada año de este sexenio. Es decir cada año que pase será peor que el anterior en la recaudación tributaria.

Ante este negro panorama el gobierno solo tiene dos vías alternas de financiamiento, contratar más deuda o subir los impuestos, o más bien las dos y este escenario, no crea estimado lector, que será a mediano plazo, no, tendrá que ser para el próximo año, pero para el proyecto político de López Obrador será desastroso, ya el próximo año se celebrarán las elecciones intermedias en donde se renueva la cámara de diputados federal y como están las cosas, Morena no solo dejará de ser mayoría, sino que se convertirá en un partido satélite que tendrá que mamar de la ubre de otra fuerza política.

Desde luego que este no es el escenario que vislumbraba López Obrador para el 2021 y no solo ha sido por culpa de la pandemia o del desplome de los precios del petróleo, no, buena parte del desastre económico por el que transita México se debe a  decisiones propias, que comenzaron con la cancelación del nuevo aeropuerto de Texcoco y la mala administración de Pemex.

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