El coronavirus ha golpeado fuertemente al mundo. A México en específico lo ha sorprendido desprotegido y austero. Internacionalmente, hemos sido señalados como irresponsables y atemporales a la crisis. Es decir, tardíos en responder a lo que se avecinaba y abrir el paraguas ya empezada la tormenta. El presidente AMLO ha sido también objeto de señalamientos, duras críticas y por supuesto burlas en medios globales y redes sociales. No es de extrañarse que así sea.
¿A qué se deben dichos señalamientos? La OCDE habla con datos lo que López Obrador y López Gatell omiten en sus respectivas conferencias. La Organización ha publicado gráficas de las pruebas de COVID-19 aplicadas por sus Estados Miembro. La posición de México es la última en estas tablas, con un 0.2 por cada 1000 habitantes, en contraste por ejemplo con Islandia, país rankeado como el país que más pruebas ha realizado (105.9 por cada 1000 habitantes). En la más reciente gráfica de la Organización, México sólo aumentó un 0.2% las pruebas realizadas. Ahora se aplican 0.4%.
El contexto se vuelve cada vez más complejo, ya dejando de lado acciones al interior sobre los “moditos” del BID y el CMN que ayudan más que el florero gubernamental y un sinfín más de acciones cuestionables y paupérrimas. En cuanto a las relaciones multilaterales de México con sus vecinos del norte, en específico las operaciones comerciales entre EEUU y México están en estado crítico. López Obrador lo sabe de sobra, y aún así, decide desestimar el curso de las economías integradas de las tres naciones con una base industrial en común con cadenas de valor globales. La suspensión de actividades comerciales que afectan una producción esencial para los dos países hace que el país norteamericano manifieste su enojo con México. Donald Trump no puede quedar ante el mundo como un país golpeado y debilitado por la pandemia, al contrario, está buscando como sea reactivar su economía y quedar bien parado ante los ojos internacionales, pero México no le está ayudando a lograrlo.
Al mismo tiempo se pone de regreso en la mesa un tema que había quedado pausado en estos últimos meses: la creación de un comité estadounidense para supervisar que tanto Canadá como México cumplan cabalmente con el T-MEC. A finales del año pasado, se había mencionado la posibilidad de crear este comité y de su intromisión en política interna. Jesús Seade, el subsecretario ausente que se la pasa en Hong Kong y SRE desmintieron el supuesto de este comité. Ahora, vemos que una vez más, el gobierno mintió pues el comité ya está creado y pronto entrará en acción junto con el Acuerdo.
¿Qué cartas puede jugar el gobierno para impedirlo? Con la desestimación del presidente para poner en marcha a las industrias que al mismo tiempo de seguir en coordinación con las tres economías integradas y que de paso reactivarían la productividad en México, no les queda mucho por hacer. Además, si bien recordamos, hace unas semanas, el gobierno mexicano volvió a hincarse ante EEUU al aceptar que éste absorbiera ⅔ del recorte en la producción de petróleo sugerido por la OPEP. A esto también le podemos sumar el tema migratorio y el enojo de los CEO´s estadounidenses por ver parado el complejo industrial-militar en gran parte gracias a México. El margen de acción para México queda bastante reducido, y hasta el momento no se percibe ningún tipo de intención por parte de la administración federal de reactivar estas industrias.
El presidente puede seguir con su visión limitadísima, errática, diacrónica y cínica. Mientras tanto, México seguirá en picada con EEUU metido hasta la cocina, la economía arrojará números deplorables con el dólar en sus niveles más altos, el Sistema de Salud a un paso del colapso con datos engañosos sobre cómo enfrentamos la pandemia, la IP haciendo más por las MiPymes que generan el 78% del empleo nacional y con una crisis de seguridad nacional que está lejos de ser atendida.