¿Qué tienen en común Donald Trump y AMLO? Ambos mandatarios se han dedicado más a hacer campaña que a gobernar, a desacreditar en lugar de generar un ambiente de seguridad y confianza en medio de la pandemia actual, a atacar a los medios y a periodistas en lugar de dar resultados contundentes, a polarizar más que a conciliar. Ahora se nos presenta un nuevo capítulo de la novela EEUU - México que se llama nota diplomática, la cual será enviada por Marcelo Ebrard al gobierno de Estados Unidos para “aclarar” el operativo “Rápido y Furioso”, que se llevó a cabo en el gobierno de Felipe Calderón. Esta es una pieza más del entramado político - electoral en dos planos: los comicios del 3 de noviembre en EEUU en primera instancia por ser el momento más cercano, a lo que le sigue el 2021 en México. Recordemos que ambos panoramas se echan a andar simultáneamente aunque de manera asimétrica, no es nada nuevo. Sólo que esta vez el hilo conductor es más visible que en ocasiones anteriores.
La lectura en el plano mexicano apunta a que el gobierno está apostando todas sus cartas a que Donald Trump logre reelegirse y este último bien lo sabe. Le ha tomado la medida a la 4T y no ha sido una tarea difícil de hacer pues AMLO le ha dado paso con alfombra roja. Es decir, México le está diciendo que sí a todo a EEUU, sin peros y sin el acto teatral de la soberanía. Estados Unidos no había encontrado un presidente más dócil que López Obrador para el beneficio de la política norteamericana. Lo que dejan entrever aquí en México, es que el gobierno ha asegurado su futura relación con los republicanos dentro de la Casa Blanca y a todas luces han anunciado esta creencia e intenciones. Es por esto que la nota diplomática no es más que otra faramalla que atacará de nuevo al legado de Barack Obama apoyado por su vicepresidente Joe Biden, ahora candidato demócrata a la presidencia. Analistas tanto mexicanos como norteamericanos apuntan que el término #Obamagate lanzado como misil por Trump en Twitter durante el fin de semana, ha sido apoyado al mismo tiempo por la declaración de México de enviar una nota diplomática sobre “Rápido y Furioso”, un operativo fallido ideado por agencias estadounidenses para introducir armas a México y seguirles el rastro en territorio mexicano con el objetivo de entender las estructuras de las distintas organizaciones delincuenciales en México. Ya en territorio nacional se perdió el rastro de las armas, y con ellas se cometieron crímenes en nuestro país.
Lo que el gobierno de Andrés Manuel tiene que hacer ahora es tener un plan B porque ¿qué pasaría si Joe Biden gana las elecciones para ser el siguiente presidente de los Estados Unidos de América?, el apoyo de México para atacar a Obama y colateralmente a Biden, sería recordado y duramente penado. Joe Biden en ciertas encuestas le pisa los talones a Trump, y en otras lo supera en corta medida. Se puede decir que el campo de batalla se tambalea para Trump y el candidato demócrata tendrá que asestar duros golpes para terminar de socavar el gobierno Trumpista. Hasta el momento, es evidente que ambos países tienen una agenda de opinión pública coordinada pero no así con la contraparte demócrata. En el escenario en el que los demócratas retomen la presidencia, los castigos para México serán sutilmente duros. La política migratoria podrá endurecerse y peor aún, la relación comercial podrá enfrentar duras presiones respaldadas por el T-MEC.
AMLO y Marcelo Ebrard deben tener claro que poner todos los huevos en una sola canasta es la peor estrategia en toda situación.