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Se tenía que decir… Hugo López bla bla bla. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

18 May 2020
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La relación directa entre lo que se afirma y las acciones no ha sido el fuerte en esta llamada 4T. Ni el presidente Andrés Manuel López Obrador ni sus subalternos han mostrado congruencia, y por ello son blanco muy fácil de las críticas de quienes ellos llaman sus “adversarios”.

 

Desde el inicio de su administración, López Obrador aseguró que su gobierno sería distinto. “No somos iguales”, se ha cansado de repetir cada vez que se le cuestiona sobre las dudas que hay en su gobierno sobre hechos de corrupción, acciones de retroceso o hechos que generan dudas sobre su legalidad.

 

La actual crisis provocada por el coronavirus sacó a la luz a un personaje que ha aprovechado muy bien los reflectores y que se ha posicionado como una figura destacada de la 4T. Algunos, incluso, lo han subido a la carrera presidencial y lo señalan como un posible futuro candidato a suceder a López Obrador. No es para tanto.

 

Sin embargo, la fama pública de López Gatell durante esta crisis se ha construido con base en afirmaciones cuestionables. Su credibilidad científica se vio seriamente reducida desde hace dos meses, al inicio de la crisis, cuando erróneamente se metió en terrenos políticos que siempre debieron separarse del terreno científico. “La fuerza del presidente (López Obrador) es moral, no es una fuerza de contagio. En términos de una persona, de un individuo, el presidente tiene la misma posibilidad de contagiar que tiene usted o que tengo yo”, respondió López Gatell a una reportera que le insistía por las constantes giras que aún llevaba a cabo el mandatario, en las que la concentración de gente representaba una posibilidad de contagio del COVID-19.

 

“El presidente no es una fuerza de contagio. Entonces no tiene por qué ser la persona que contagie a las masas, o al revés”, añadió en esa ocasión.

 

Esa declaración hizo mucho daño a la imagen de un subsecretario de Salud que ha sido el encargado de ofrecer la información oficial en México. Tampoco ayudó en su credibilidad, y a partir de ahí ha sido cuestionado una y otra vez sobre datos, afirmaciones, cifras o comentarios expresados en su cotidiana conferencia vespertina.

 

Sus esfuerzos actuales van en el sentido de explicar y convencer que la curva de contagios en México se ha aplanado. La famosa curva, derivada de la estadística, no se aprecia plana por ningún lado. Por el contrario, sigue en firme línea vertical que indica que los contagios siguen en aumento.

 

El subsecretario de Salud dice que “aplanar la curva quiere decir que su tamaño es 75 veces más pequeña de lo que pudo haber sido si no se hubieran implementado las intervenciones de mitigación”. Siendo así, ¿en algún momento la “curva” coincidió con lo que “pudo haber sido”?

 

El discurso de López Gatell ha sido y sigue siendo político. Su interés no está centrado en una actuación en favor del país, sino en cuidar la imagen del presidente y del gobierno de México. Eso es lo que en realidad le preocupa al doctor López Gatell. Ha hecho malabares con la información, a la que se le ha querido atribuir valor científico, para justificar a López Obrador.

 

El gobierno de México se negó a seguir la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de hacer pruebas exhaustivas a posibles contagiados de coronavirus, y el doctor López Gatell se ha encargado de subestimar esa recomendación que ha demostrado su efectividad en muchos países.

 

Por intereses que sólo correspondían a los políticos, López Gatell también justificó el retraso en ordenar la cancelación de eventos y actividades masivas en el país.

 

Pero en realidad, lo que encumbró a López Gatell fue el rompimiento con el expresidente Felipe Calderón y el equipo que llevó la atención de la pandemia del AH1N1 ocurrida en 2009, precisamente en el gobierno de Calderón. Nada mejor que ser un enemigo de Calderón para caer parado en el gobierno de López Obrador, y López Gatell es considerado uno de ellos.

 

Cuando la pandemia del AH1N1 ocurrió, López Gatell era director general adjunto de Epidemiología en la Secretaría de Salud. Por la forma en como pretendía gestionar aquella crisis, López Gatell fue marginado por Calderón, quien lo consideró ineficaz porque defendió lo mismo que planteó para el manejo del coronavirus: no hacer tantas pruebas y considerar exagerado el cierre del país.

 

La historia del fracaso de López Gatell en ese entonces es ya conocida. 

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