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Se tenía que decir… Preocupación. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

01 Jun 2020
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El panorama en que se encuentra México al llegar a su fin la Jornada Nacional de Sana Distancia no es promisorio: el país está a punto de tocar las diez mil muertes por COVID-19, y registra más de 90 mil contagios. Con ello, nuestro país se ubica en el séptimo lugar mundial por el número de muertes a causa del coronavirus.

 

El fin de la Jornada Nacional de Sana Distancia no implica el término de los efectos de la pandemia en México. Los casos confirmados, y las muertes también, seguirán aumentando, los hospitales seguirán teniendo problemas de saturación y el gobierno seguirá sufriendo por el abasto de insumos, medicamentos y material de protección en los hospitales públicos.

 

De igual manera, las autoridades seguirán teniendo problemas para explicar a la opinión pública eso a lo que le llaman el aplanamiento de la curva, con lo que intentan mostrar y convencer, a contracorriente de la realidad, que la pandemia ha sido “domada” y que el número de contagios en el país fue menor a lo que se había proyectado, gracias a la actuación oportuna, atinada, basada en evidencia científica y congruente de un gobierno que ha sido tan contradictorio en el tema como aquel personaje llamado María Expropiación Petronila Lascuráin y Torquemada de Botija, alias “La Chimoltrufia”, interpretado por la comediante Florinda Meza, famoso porque así como decía una cosa, decía otra.

 

Al término de la Jornada Nacional de Sana Distancia, en el país hay preocupación. Por una parte, el presidente y su gobierno están preocupados por la estrepitosa caída en la aprobación del mandatario durante mayo, mes en el que perdió 23% para ubicarse, a finales de mes, en 44%. Un 55% de los encuestados por la empresa Enkoll dice desaprobar el trabajo del presidente de la República, lo que representa un crecimiento de 30% en sus niveles de reprobación. La calificación promedio que los encuestados por Enkoll otorgan al presidente, en escala del 1 al 10, fue de 4.5, mientras que en febrero pasado su calificación alcanzó el 7. En febrero de 2019, López Obrador registró un 85% de aprobación.

 

A su vez, distintos sectores de la sociedad muestran preocupación por las cifras económicas y sociales que se registran actualmente. En la semana anterior, el Banco de México presentó su Informe Trimestral en el que advirtió que la incertidumbre asociada a la pandemia del COVID-19 y su desenlace limitan la posibilidad de tener una expectativa probable para el desempeño de la economía en lo que resta de este año y para el próximo. A pesar de ello, el Banco de México señaló que el rango de la contracción económica pronunciada por el coronavirus se encuentra entre 4.6% y 8.8% en este año. la profundidad, precisó, dependerá del contexto de la evolución sanitaria. Para 2021, la contracción económica que estima el Banco de México es de 4.1%.

 

Aquí es necesario recordar que de enero a marzo de este año el PIB de México cayó 1.24 por ciento respecto al trimestre octubre-diciembre de 2019. Con el resultado del primer trimestre de 2020 suman ya cuatro retrocesos en fila a tasa trimestral. Además, fue el mayor descenso desde el periodo abril-junio de 2009, en que cedió 1.51 por ciento después de que estalló la crisis financiera global tras la quiebra del banco Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008.

 

Este resultado confirma la recesión de la economía mexicana, pues incluso antes de la crisis del COVID-19 México ya tenía una caída continua que se generalizó durante el primer trimestre de 2020. Por ello también es falsa la afirmación de López Obrador de que “tan bien que íbamos antes de la pandemia”, con la que intentó justificar los malos resultados que su gobierno está ofreciendo en materia económica.

 

De confirmarse el pronóstico del Banco central, la primera mitad del gobierno de López Obrador sería de muy malos resultados económicos. A pesar de que su gobierno invente un nuevo indicador, que incrementen los montos de las becas y programas sociales que entregan y que cada día salga a repetir que “vamos bien”, López Obrador sabe que en México se está gestando un escenario que no será positivo para su gobierno, en el que aumentará significativamente el número de pobres y aumentarán los índices delictivos y el descontento social.

 

Por ello la urgencia de reiniciar sus giras que no son de gobierno, sino proselitistas, y de buscar incrementar los números a su favor en las mediciones de aprobación.

 

En ese escenario, el Banco de México también previó un panorama oscuro en el empleo, estimando que la pérdida de plazas formales podría alcanzar 1.4 millones. Antes de la pandemia, el propio Banco central esperaba una creación de entre 440 y 540 mil nuevos empleos formales en el país. Además, en su previsión también espera que en 2021 se pierdan otros 200 mil empleos adicionales, y que en el mejor escenario puedan abrirse apenas 400 mil, un monto muy lejano para recuperar las pérdidas de plazas formales por el efecto del coronavirus.

 

El gobierno de López Obrador busca consolidarse con base en ocurrencias y mentiras. La empresa Spin, que ha seguido puntualmente las conferencias de prensa mañaneras del presidente y las ha diseccionado para presentar un análisis destallado de su contenido, registra que entre el 3 de diciembre de 2018 y el 8 de mayo de 2020, en 368 conferencias de prensa, López Obrador ha emitido 25 mil 773 afirmaciones no verdaderas.

 

La realidad empieza a tomar ventaja y empieza a inclinar la balanza en contra de las ocurrencias y mentiras del gobierno. López Obrador busca echar mano de la propaganda e incrementa su presencia mediática, que no siempre le da buenos resultados.

 

Las elecciones de 2021 serán un buen referente para medir el pulso de una sociedad que se debate entre continuar apoyando a un líder que ha mentido y que no ha mostrado tener las habilidades para conducir un gobierno que dé buenos resultados, o votar por una opción diferente, aunque en este momento no haya claridad de quién encabezará a la oposición el próximo año.

 

Si los números le salen bien a López Obrador el año próximo, garantizará la mayoría en la Cámara de Diputados y llevará una segunda mitad de gobierno tan tranquilo como ha sido la primera. Si no le salen, arreciará su campaña para que en 2022, en el estreno del ejercicio de revocación de mandato, no sea el primer presidente en padecer su despido por parte del pueblo.

 

Mientras tanto, López Obrador se la juega, arriesga todo, incluso su salud, y sale de gira proselitista para aumentar sus niveles de aprobación. La realidad, esa que habla de 1 millón 600 mil empleos perdidos entre 2020 y 2021, de una caída del PIB de -8.8% en 2020 y de -4.21% en 2021, lleva la ventaja hasta ahora.

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