Volver a concentrar todo el poder en el presidente de la República. Cerrar la participación de la sociedad en temas de participación política y en general transitar de un sistema democrático a uno absolutista, tan solo son piezas de la estrategia del proyecto hegemónico de la 4T.
Además de construir y mantener toda una estructura política-asistencial y destruir todas las instituciones y organizaciones independientes, así como a líderes de la oposición que se opongan al proyecto; todo ello bajo el supremo objetivo de mantener el poder por lo menos hasta el 2036.
Este proyecto político hegemónico requiere el apoyo total de las fuerzas armadas, por ello, desde ahora, se abrió la puerta a la militarización y desplegar el mayor número de tareas que pueda realizar la milicia.
Para la cristalización de estos objetivos no solo se trabaja desde la presidencia de la república, sino todo el eje alineado al Foro de Sao Paulo que, con asesorías directas, vía algunos infiltrados que llegaron de Cuba con los médicos; además de asesores de Venezuela y Bolivia, buscan en el día a día, mediante las mañaneras y la operación política –electoral, posicionar una nueva narrativa en donde siempre prevalezca la visión del presidente, al tiempo de diluir los ataques de los opositores mediante cortinas de humo y eventos de autoridad del gobierno.
En aras del combate a la corrupción y de terminar con el conservadurismo porque es “dañino al país”, se seguirán impulsando las consultas populares; las manifestaciones violentas e incluso, todavía no ocurre, expropiaciones por el bien común.
La idea es posicionar en el colectivo que los ricos y los poderosos son los enemigos de México y que los medios de comunicación responden a esos intereses.
Todo este andamiaje que se está construyendo en torno a mantener el poder más allá de los límites que fija la propia Constitución en cuanto a la terminación de la administración actual en 2024, tiene como uno de sus momentos torales, mantener la mayoría en la cámara de diputados en el 2021.
Con esa mayoría se podría seguir consolidando esos nuevos poderes del Ejecutivo, incluso las facultades metaconstitucionales que tenía el presidente, emanado del PRI, durante los 70 años que gobernó mediante el modelo político que describió y bautizó Mario Vargas Llosa como la dictadura perfecta.
En otras latitudes de América del Sur, se han usado los métodos de dominación que tiene el Foro de Sau Paulo en la conquista de países de la región, como la guerrilla.
Pero aquí en México no hay guerrilla, sin embargo, hay algo parecido; los cárteles de la droga a quienes no solo no se les toca ni con el pétalo de una rosa, sino que públicamente se alienta la tregua que tiene el gobierno con varios de ellos.
La visita que hizo el presidente a la madre del Chapo Guzmán es solo un apunte que refuerza la tesis que hay alianzas perversas que comulgan con los objetivos supremos del actual régimen.
En este contexto, resulta una cosa de niños la constitución del BOA que si existiera en la realidad no tendría los instrumentos de poder para enfrentarse a lo que viene para nuestro país. (CONTINUARÁ)