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Orbi 21. El Primer Ministro desgastado. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

16 Jul 2020
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Mientras el Presidente Andrés Manuel López Obrador realizaba una visita oficial a su homólogo Donald Trump en la capital del vecino del norte, el Primer Ministro Canadiense, Justin Trudeau, enfrentaba por tercera vez un proceso parlamentario por un probable conflicto de intereses.

 

A finales del mes de junio, el gobierno canadiense anunció la iniciativa de crear un programa de apoyo con becas a los jóvenes que se han visto afectados por la pandemia de COVID-19. Con la finalidad de administrar este programa se otorgó un contrato millonario de 19.5 millones de dólares canadienses - aproximadamente 323 millones de pesos - sin previa licitación al organismo WE Charity, organización visible por su relación con la juventud canadiense y relaciones con personas famosas y de renombre, para que distribuyera los 912 millones de dólares canadienses (poco más de 15 mil millones de pesos) destinados a las becas. Todo iba viento en popa hasta que se dio a conocer que la familia del Primer Ministro Trudeau, mantiene relaciones cercanas con el organismo. 

 

Desde el 3 de julio, al mismo tiempo que Mario Dion, Comisionado de Ética de Canadá atrajo el caso, la organización anunció la cancelación del contrato con el gobierno para evitar las inminentes consecuencias negativas. El mismo Primer Ministro ya presentó disculpas públicas al pasar por alto mencionar la relación que su familia tiene con WE Charity cuando pudo haberlo hecho.

 

Hasta en los mejores países sucede. Es la tercera vez que Justin Trudeau enfrenta procesos parlamentarios sobre el tema de conflictos de intereses. En los dos previos casos, se determinó que en efecto había violado normas por conflictos de interés, o en otras palabras, se determinó que el Primer Ministro incurrió en actos de corrupción.

 

Cinco años van desde que asumió el liderazgo canadiense, y en ese entonces disfrutaba de gran popularidad porque había sido catalogado como una gran promesa para la política moderna. Al ser un político joven, liberal, con proyectos y políticas ambiciosas y con un gran carisma, se avecinaban buenos tiempos para Canadá. En efecto, entre sus logros se encuentra la legalización de la cannabis, la apertura y acogida de miles de refugiados sirios, bajos niveles de desempleo y por supuesto, la aprobación y ratificación del T-MEC. Pero en el lado oscuro se encuentran sus actos de conflictos de interés que han ido apagando en los últimos 3 años al Primer Ministro, siendo el más destacable el caso SNC-Lavalin, cuando el mismo Ministro y funcionarios trataron de incidir en el entonces fiscal general del país para evitar acusaciones criminales contra la compañía por supuestos sobornos a funcionarios de Libia, al Norte de África. El episodio en el que se hicieron virales unas fotos de Trudeau maquillado completamente de negro, contradijeron lo que él mismo reprochaba y ponen en duda su credibilidad por apoyar activamente a la comunidad LGBTQ en su país.

 

A pesar de que su popularidad había registrado un repunte por la aprobación por el manejo que dio a la pandemia, y por los resultados positivos que había estado teniendo, este reciente escándalo ha golpeado de nuevo su emblemático liderazgo y le ha dado a su contrarios conservadores más elementos para combatir en su contra. Mientras que AMLO y Trump se adulaban el uno a otro, Trudeau luchaba con sus conflictos domésticos. Pero no es la única justificación a su ausencia en Washington, las demás ya se conocen por lo discutido en semanas previas de la mancuerna salvavidas que han tramado el mandatario estadounidense y el mexicano. Sin duda, los propios actos de la vieja furtiva promesa canadiense, influyeron para determinar que el Primer Ministro ya no se percibe como una autoridad moral. 

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