Mientras que se realizan los preparativos para arrancar los trabajos del tercer periodo ordinario de sesiones en el Congreso, se llevan a cabo diversos foros que tienen que ver precisamente con temas torales que tendrá que evaluar y en su caso aprobar los legisladores, como el Paquete Económico 2021, en donde como elemento irruptor se presenta con toda su crueldad los efectos sanitarios, médicos y económicos que ha provocado la pandemia y también los efectos negativos de un nuevo gobierno, cuya curva de aprendizaje ha sido la más onerosa para el país,
Hay que recordar, antes de la pandemia el gobierno de López Obrador ya arrastraba un déficit en el PIB y se avizoraba claramente la recesión, luego ya con el Covid-19 y su devastador efecto, puso a México entre los peores países del orbe en cuanto a decrecimiento económico.
Ante este escenario, en la cámara de diputados se llevan “capacitaciones” sobre la presupuestación sostenible y que ha decir de los enterados es un ejercicio interesante que seguramente arrojará conclusiones encomiables, dignas de llevarlas a la práctica, sin embargo, no será así porque el criterio que prevalecerá en la conformación del presupuesto del próximo año y por lo que resta del sexenio, será el del presidente de la república.
Los Legisladores de Morena y rémoras, se alinearan completamente a la agenda legislativa de López Obrador y salvo que ocurra un milagro, como la cohesión de todas las fracciones parlamentarias de oposición que permita revertir tal situación, pues no se anticipa nada en contrario.
Además, por si fuera poco, el fantasma de las elecciones intermedias evitará lograr algún acuerdo que impacte favorablemente entre la población, sobre todo en aquellos sectores de la población más desfavorecidos económica y socialmente.
En estas “capacitaciones” en torno a la Agenda 2030 y el presupuesto del próximo año, se habló de que la recuperación económica debe estar enfocada al impacto social, económico y ambiental. Y que la Agenda 2030 no tiene ideología política y es la excusa perfecta para que los legisladores de todos los partidos políticos se unan y trabajar en soluciones de corto plazo.
La coordinadora de Proyectos de Financiamiento con el Sector Público y Sociedad Civil del Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe (GFLAC), Liliana Estrada, expuso que para el desarrollo de los criterios se deben considerar los principios y enfoques transversales, así como los de sostenibilidad económica, social y ambiental.
Sabrina García, directora de la “Iniciativa Agenda 2030” de la Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable (GIZ), subrayó que el Presupuesto de Egresos es una herramienta crucial para garantizar el desarrollo sostenible, pues facilita destinar recursos para construir un país más justo.
La coyuntura actual y los efectos negativos de COVID-19, dijo, hablan de la aprobación de un presupuesto sostenible para el ejercicio fiscal 2021; por ello, esta capacitación pretende dar información sobre la relevancia en el enfoque de la Agenda 2030 en el proceso del Presupuesto de Egresos. Aseveró que: a diez años de la Agenda 2030 se sabe cuál es la ruta para lograr el desarrollo sostenible y que sea una realidad.
El reto es canalizar los recursos disponibles en acciones de carácter transformador, con impactos que generen bienestar
Indicó que la tecnología tendrá un punto importante para la implementación de la Agenda 2030. Añadió que la pandemia también evidenció una crisis climática; por ello, se debe proteger a la naturaleza, y un primer paso es reducir los incentivos hacia combustibles fósiles.
El presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, diputado Erasmo González Robledo (Morena), expresó que la pandemia ha tenido impactos económicos y sociales negativos. El Coneval, agregó, estima un importante aumento en el número de pobres y desempleo, además de que bajaron los ingresos familiares y se redujo la calidad de vida.
La diputada Fabiola Raquel Guadalupe Loya Hernández (MC), secretaria de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, señaló que construir un presupuesto sostenible nunca había sido más relevante y urgente, ya que la pandemia aumentó los problemas de desigualdad.
Se necesita un presupuesto que atienda las necesidades más apremiantes de la población y deberá considerar los mecanismos que contribuyan a la recuperación de empleos, ampliar la cobertura de salud, brindar un ingreso mínimo a quienes perdieron sus trabajos, erradicar la violencia de género y priorizar la generación de energías limpias.
El 8 de septiembre, la Cámara de Diputados recibirá el paquete económico y “habremos de diseñar la ruta legislativa, los instrumentos y los acuerdos que nos permitan ejercer nuestras facultades constitucionales, por lo que integrar los criterios de sostenibilidad en todo este proceso va a ser fundamental. Tenemos como gran reto, construir este presupuesto sostenible orientado a que México supere la crisis económica y social”.