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Se tenía que decir… Distraer es el objetivo. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

28 Ago 2020
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En los siguientes meses serán muy frecuentes las expresiones del presidente Andrés Manuel López Obrador que lleven jiribilla y que causen polémica. Muchas de ellas lograrán su objetivo y otras no, pero la intención principal tendrá dos sentidos: distraer a la opinión pública de los principales temas que le son adversos al gobierno (escasez de medicamentos para niños con cáncer, la casi nula creación de empleos, la tremenda caída en el PIB, la galopante inseguridad en el país, el creciente número de muertos por coronavirus, los casos de corrupción al interior de su administración, etc.), y que la sociedad lo tenga permanentemente en la boca y hable de él.

 

Es bien conocido que una de sus estrategias de campaña fue la polarización de la población. Le dio, y le sigue dando muy buenos resultados.

 

La estrategia de distraer ha comenzado a operarse. Mientras el país se desgarra con los más de 62 mil muertos por coronavirus y los 17 mil 982 homicidios registrados en los primeros seis meses del año, el número más alto para un primer semestre en el último cuarto de siglo, el presidente ha arreciado sus dichos polémicos y sus gracejadas. Tan sólo en los últimos días sus temas prioritarios a tratar en su principal palestra, la mañanera, fueron la rifa del avión presidencial, el caso de Emilio Lozoya, y la reiteración de que los pobres son como mascotas a las que hay que alimentar. Más recientemente, añadió el impulso de una consulta popular para decidir si los expresidentes son juzgados o no.

 

Gran parte de la discusión pública se ha enfocado en estos últimos temas, tal y como lo buscaba el presidente.

 

En el caso del coronavirus, la falsa narrativa gubernamental es que los contagios y los fallecimientos van a la baja. La autoridad reporta que la disponibilidad de camas va en aumento. Sin embargo, la realidad es diferente: tan sólo en agosto, hasta el día 27, los contagios nuevos sumaron 155 mil 277, es decir el 26.78% del total de los 579 mil 914 casos registrados en el país. Ello indica que en el último mes se registró más de un cuarto del total de los contagios.

 

En tanto, México inició el mes de agosto como tercer país con mayor número de muertes. Al 31 de julio registró 46 mil 688 fallecimientos, y al 27 de agosto se registraron 62 mil 706; es decir, en el mes de agosto se registraron 15 mil 388 muertes por coronavirus, el 24.79% del total. De igual forma, casi un cuarto del total de los fallecimientos por coronavirus en el país se registró en agosto. De ninguna manera se puede entender que la pandemia esté a la baja en México.

 

Respecto de los homicidios, el primer semestre de 2020 fue el más violento de los últimos 25 años. Las víctimas de homicidio y feminicidio reportadas oficialmente en los primeros seis meses de este año superan en más de 300 a los 17 mil 653 registrados en 2019, que hasta ahora ostentaba el nivel más alto de violencia del último cuarto de siglo. Los datos de incidencia delictiva publicados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública arrojan que tan sólo en el mes de junio se registraron 2 mil 950 asesinatos, de los cuales 2 mil 851 fueron homicidios dolosos y 99 feminicidios.

 

Estas cifras también significan que, por sexto año consecutivo, hay un incremento de la violencia homicida en México, al menos en lo que se refiere a un primer semestre del año. 

 

Además, las cifras oficiales muestran que en los primeros 18 meses de gobierno del presidente López Obrador fueron asesinadas 53 mil 628 personas en México, entre ellas, más de 5 mil 800 mujeres y mil 800 niños y adolescentes. En promedio, son casi 100 personas asesinadas todos los días en el actual sexenio.

 

También es el primer año y medio de gobierno más violento en lo que va del siglo. La tasa de asesinatos duplica, por ejemplo, a la registrada en el mismo periodo de Felipe Calderón, y es 55% más alta que con el expresidente Enrique Peña Nieto. Comparaciones más recientes también prueban el avance de la violencia en México: los homicidios de hombres, mujeres y niños son más altos que en el año y medio previo a la llegada de López Obrador, y en este mismo sexenio, de 2019 a 2020, la violencia homicida sigue subiendo aun cuando desde hace rato se ubica en niveles récord.

 

Estos son sólo dos de los principales problemas actuales en el país, y de los que el presidente elude hablar. Ahora, con la cercanía del Segundo Informe de Gobierno, los temas son otros, más distractores, que ayuden a aumentar la popularidad presidencial.

 

Así seguirá los siguientes meses para buscar llegar bien posicionado a la elección intermedia de junio de 2021. El presidente sabe que para él, para su gobierno y para su proyecto político, ganar la elección intermedia es fundamental. Por eso, en los siguientes meses los temas a tratar en las conferencias de prensa mañaneras pondrán en duda, incluso, la salud mental del presidente. Distraer es el objetivo. Hasta ahora, lo va logrando. 

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