Lo que menos quería escuchar el presidente Andrés Manuel López Obrador en estos días es que le dijeran que el país no va bien, y que el futuro próximo pinta para peor. Quien lo dijo es alguien que ya está acostumbrado a discrepar de su jefe y a que lo reconvengan en público, pues ha sido desmentido por el propio mandatario, de manera pública, hasta en cinco ocasiones: el secretario de Hacienda, Arturo Herrera Gutiérrez.
En tiempos en que el presidente echó a andar la maquinaria de propaganda y demagogia en el país, y en los que presume hechos inexistentes y apoyos inflados, el secretario de Hacienda le avienta un balde de agua helada al mandatario para recordarle que el próximo año México vivirá la crisis económica más fuerte desde 1932, “casi el peor momento económico para el país en el último siglo”.
Arturo Herrera dijo ante los diputados de Morena que el escenario para la economía mexicana será peor que en 2018 y 2019. En este último año, ya bajo el gobierno de López Obrador, la economía mostró sufrimiento y el Producto Interno Bruto se desplomó. De hecho, ningún trimestre del gobierno de López Obrador ha registrado crecimiento. En todos ha habido caída.
Pero además, Herrera dijo a los diputados del partido oficialista que en 2021 tampoco habrá “guardaditos”, pues todos ellos ya fueron quemados por el gobierno, y que aunque no se contrate nueva deuda, ésta se incrementará entre 10 y 17 puntos del PIB por efecto del tipo de cambio. Ante la inminente presentación de la propuesta de Presupuesto para el próximo año, el secretario de Hacienda refirió que en 2021 habrá menos recursos que los disponibles en 2020, 2019 y 2018.
Un dato adicional aportado por Herrera: no importa de qué tamaño sea la caída del PIB en este año, pues en cualquier escenario será superior al de la crisis financiera global, y superior a la crisis económica de 1995.
A pesar de que habló en confianza, algún diputado con intereses dio a conocer el audio de lo dicho por el secretario de Hacienda. El funcionario queda mal parado ante su jefe, el presidente, quien seguramente lo desmentirá asegurando que el país va muy bien, que la recuperación económica del país luego del embate por el coronavirus ha empezado y va a todo dar, que pronto habrá crecimiento económico, que además se empezarán a recuperar los empleos perdidos, que las micro, pequeñas y medianas empresas aguantaron muy bien la crisis y que empezarán a abrir nuevamente sus puertas, que los grandes empresarios están más que puestos para apoyar e invertir en el país, que hay fila de empresas extranjeras que desean traer sus capitales a México por la enorme confianza que hay en el gobierno lopezobradorista, y una larga fila de etcéteras de un discurso tan falso como un billete de dos pesos.
Pero la realidad está mucho más cerca de lo que Herrera confió a los diputados morenistas, que lo que López Obrador receta todos los días en Palacio Nacional. Además, los tiempos electorales obligan al mandatario a buscar plasmar un país de bonanza que no coincide con la realidad que se refleja a diario en México.
Arturo Herrera, digamos, ya está acostumbrado a que su jefe lo deje mal en público. A la fecha, el presidente lo ha desmentido hasta en cinco ocasiones. Es, quizás, el funcionario federal a quien más ha desmentido el presidente López Obrador. La más reciente tuvo que ver con la petición pública del secretario de usar el cubrebocas como un elemento que permitiría disminuir el número de contagios en el país, y que por ello sería un elemento vital para la recuperación de la economía.
El presidente López Obrador, que tiene una especial aversión a usar el cubrebocas, descalificó públicamente a Herrera.
A pesar de que las cifras muestran que México ha tenido un muy mal manejo de la pandemia, lo que ha ocasionado que el país se vea inmerso en una crisis sanitaria y en una crisis económica, para 2021 no habrá variación en el rumbo establecido desde el inicio del gobierno, es decir, se mantendrá el enfoque del gasto en la política social lopezobradorista.
La diferencia será que este año, en el que el impacto de la pandemia en la actividad productiva fue brutal, México tenía amortiguadores para hacerle frente a ese embate: las coberturas del precio del petróleo, el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios, y el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas.
La mayor parte de esos Fondos, que sirven como amortiguadores en choques económicos tan fuertes como el provocado por la pandemia, han sido utilizados este año, y en 2021 no habrá ese colchón ni “guardaditos” que había por todos lados, como en los fideicomisos.
El próximo año será el más oscuro para México en términos económicos, desde 1932. Ello no importará al gobierno, que parece estar más enfocado en atender lo políticamente rentable. En el Segundo Informe de Gobierno escucharemos, como dijimos antes, que el país va muy bien, que la recuperación económica del país luego del embate por el coronavirus ha empezado y va a todo dar, que pronto habrá crecimiento económico, que además se empezarán a recuperar los empleos perdidos, que las micro, pequeñas y medianas empresas aguantaron muy bien la crisis y que empezarán a abrir nuevamente sus puertas, que los grandes empresarios están más que puestos para apoyar e invertir en el país, que hay fila de empresas extranjeras que desean traer sus capitales a México por la enorme confianza que hay en el gobierno lopezobradorista, y una larga fila de etcéteras.