Mientras vientos de cambio recorren Norteamérica, en nuestro país los líderes nacionales de los partidos políticos de oposición, han mantenido una relación institucional y política con miras a la posibilidad de crear una gran alianza en las elecciones intermedias del próximo año, en la que estarán en juego 15 gubernaturas y la cámara de diputados federal, entre más de 21 mil cargos de elección popular.
En este contexto, no es extraño el anunció hecho en Zacatecas y Sonora sobre la gestación de una alianza entre el PAN, PRI, PRD, MC y fuerzas políticas locales para frenar al candidato que postule Morena y sus aliados.
Ha dicho Alejandro Moreno, líder nacional del PRI, que están trabajando para construir una gran mayoría para que la cámara baja sea de oposición y no es para que le vaya mal al presidente, acota Alito, sino para que las cosas marchen como tienen que ir con un presupuesto equilibrado, “no con ocurrencias”.
Ahora con la racha ganadora que traen los tricolores con los triunfos alcanzados en Coahuila e Hidalgo, piensan repetir la fórmula para el próximo año, pero ahora con nuevos aliados que incluso pueden ser el Acción Nacional, Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano.
Desde luego, cada partido político analiza sus fortalezas en cada distrito electoral o entodad federativa y en caso de que sus posibles candidatos no tengan oportunidad alguna de ganar, pues estarían dispuestos, incluso a coaligarse con otros partidos políticos y apoyar a los candidatos que ellos postulen.
Marko Cortés, presidente Nacional del PAN, también tiene en la mira lograr la mayoría en la cámara de diputados y por ello, han iniciado pláticas formales con el PRD y MC para que, por lo menos, en 75 distritos vayan en alianza con candidatos que tengan posibilidades reales de llegar a ocupar una curul en la cámara baja.
Ahora con el surgimiento de los nuevos partidos políticos, todos ellos de corte pro gobierno, la cosa se pondrá harto interesante sobre todo porque Morena está dividido, luego del desaseado proceso en el que resultó electo por encuestas altamente cuestionadas, Mario Delgado, por ello, si el ex líder camaral no tiene la habilidad política para volver a cohesionar a las fuerzas vivas de Morena, le pueden comer el mandado y no solo los institutos políticos nuevos, sino sus actuales aliados como el PT o el PVEM.
En Sonora está ocurriendo una situación sui generis que puede replicarse en otros Estados. El aspirante a la gubernatura, Ernesto Gándara Camou informó que renunciará a su militancia en el PRI para encabezar un proyecto ciudadano conformado por el propio PRI, PAN, PRD y MC para derrotar a Alfonso Durazo Montaño que sería el candidato del Movimiento de Regeneración Nacional.
Si ya de suyo Durazo, se presenta ante sus paisanos con una pesada loza sobre sus hombros construida durante su desastrosa gestión al frente de la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, desde la cual dejó al país en los peores niveles de violencia e inseguridad, ahora al enfrentar al bloque de opositores, pues no es muy halagüeño su porvenir político.
En los estados del norte del país en donde habrá elecciones para gobernadores, Baja California, Sonora, Sinaloa, Nuevo León y Chihuahua las cosas se le empiezan a descomponer al partido en el poder, luego de la derrota de Donald Trump, quien fue apoyado con todo por López Obrador, además, claro está, de que los resultados presentados por el tabasqueño al frente del país, son negativos, prácticamente en todos los rubros de la economía, la corrupción y la inseguridad pública, respeto al estado de derecho, por citar algunos rubros.
Veremos en las próximas semanas, que tanto alcance tendrá esta alianza opositora rumbo al 2021, mientras, lo que sí es una realidad, es que las alarmas rojas están prendidas en Palacio Nacional porque es creciente el número de problemas en el país, menos dinero y una sociedad civil más demandante y proactiva, además, la gestación de un bloque de partidos políticos de oposición con miras a cohesionarse.