Imprimir esta página

Orbi 21. A contracorriente del G20. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

23 Nov 2020
303 veces

La Cumbre de líderes del G20 de este año, así como muchos otros foros internacionales, migró a una plataforma virtual por cuestiones actuales de la pandemia de COVID-19. La Cumbre que en un principio se había planteado realizarse en Riad, la capital del Reino de Arabia Saudita, se llevó a cabo durante el 21 y 22 de noviembre bajo la presidencia del mismo Reino. Así es como cada uno de los líderes miembros dieron sus mensajes de manera remota. México se codea con los países ricos y poderosos al ser uno de los 20 miembros del club, por lo que se esperaba que el presidente AMLO diera su mensaje.

 

A diferencia de las pasadas intervenciones de AMLO en foros internacionales, como su bochornosa participación en la 75 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre pasado, esta vez escuchó a sus asesores.  Además de notarse que prestó atención a su presentación física, leyó un discurso por primera vez en este tipo de intervenciones. Sin embargo, aún está lejos de tener una lectura acertada del mundo, de dónde está dando su mensaje y con quiénes lo está compartiendo.

 

Se pretende que el mundo camine en una dirección, y sin entrar en la discusión de si es buena o mala, lo que se intenta es abogar por más cooperación internacional en términos comerciales, económicos y en ciertos aspectos políticos. Arabia Saudita, ejemplo de lo que es migrar de un Reino conservador a uno con más apertura en varias aristas a través de su proyecto Visión de Arabia Saudita 2030 (Saudi Vision 2030), pero que sin duda es uno de los miembros más polémicos debido a escándalos relacionados con violaciones a Derechos Humanos, establece como su estrategia de participación en la Cumbre de este año estabilidad macroeconómica, el desarrollo sostenible, el empoderamiento de las mujeres, el aumento del capital humano y el aumento del flujo de comercio e inversión y sobre todo, el combate a la pandemia de COVID-19 y la recuperación económica mundial. Prácticamente, un neoliberalismo potenciado.

 

Con lo mencionado anteriormente, se entendería que los líderes concuerdan en proponer estrategias para paliar los efectos negativos que ha dejado la pandemia y cómo manejar la recuperación económica. En este sentido Andrés Manuel López Obrador decidió, ante los líderes mundiales que impulsan una agenda liberal en lo político, social y en lo económico, desestimar medidas que por excelencia son de un modelo neoliberal. Al echar por tierra el modelo y alardear que en México se ha tratado de erradicar gracias al combate a la corrupción, un tema bastante debatible y falso, hace que el país sea ignorado una vez más.

 

Al igual, presumir las remesas que ingresan al país gracias a nuestros connacionales en EEUU, no es en lo absoluto un buen inicio ni un logro. Tampoco lo es la propuesta de que se elimine la deuda a los países más pobres o evitar endeudarse más ya que por más idealista y benevolente que pueda sonar, el mundo no funciona así y menos para los países que se encontraban presentes.

 

Como de costumbre, AMLO continúa sumergido en su propio mundo. Las consecuencias de su visión limitada son lastimosas a largo plazo para el país. Si bien ha habido aciertos en algunas acciones diplomáticas, no ha sido así en los últimos meses y, lamentablemente, Marcelo Ebrard no podrá seguir manteniendo el barco a flote si el mismo capitán continúa entorpeciendo relaciones, oportunidades de apertura y de presencia internacional. Lo peor es que aún quedan 4 años sin ningún avistamiento de mejora. 

Valora este artículo
(0 votos)