El presidente Andrés Manuel López Obrador no se ha distinguido por tener un discurso veraz ni por cumplir sus promesas. Por el contrario, López Obrador miente con facilidad cotidianamente, y busca que sus mentiras se coloquen como verdades en el debate popular.
Un análisis realizado por el Taller de Comunicación Política SPIN, que dirige Luis Estrada, reveló que tan solo en sus primeros 600 días de gobierno el presidente pronunció 30 mil afirmaciones no verdaderas en sus conferencias de prensa matutinas. El informe cataloga las afirmaciones no verdaderas o mentiras del presidente en cuatro rubros, con un promedio de frecuencia por conferencia. López Obrador hace, en promedio, 12 promesas por conferencia, 6 compromisos, expresa 51 datos sin comprobación y 4 falsedades, lo que da un total de 73 afirmaciones inciertas en promedio por mañanera.
En su conferencia de prensa mañanera del 16 de enero de este año, López Obrador aseguró que “el 1 de diciembre de este año va a estar funcionando el sistema de salud pública con normalidad, con servicio de calidad, atención médica y medicamentos gratuitos. Va a estar funcionando, ese es el propósito, como los servicios de salud que hay en otras partes del mundo, como en Dinamarca, así aspiramos; como en Canadá, como en el Reino Unido”.
Pues bien, llegó la fecha ofrecida y el sistema de salud del país no sólo no está ni cerca de ser como el de Dinamarca, el de Canadá o el de Reino Unido, sino que está peor que en diciembre de 2018, cuando él tomó las riendas del gobierno.
Con su muy escaso conocimiento e interés de lo que pasa en otros países, dudo mucho que López Obrador sepa cómo funciona el sistema de salud de Dinamarca, de Canadá o del Reino Unido. Sin embargo, el ofrecimiento se oyó bonito.
En Dinamarca hay una población de 5 millones 806 mil habitantes, mucho menor que la de México. En la capital de nuestro país se estima una población mayor a la de todo Dinamarca: 8 millones 855 mil habitantes.
Mientras en Dinamarca hay 4.4 médicos por cada mil habitantes, en México sólo hay 2.1. Alcanzar una equivalencia igual a la de ese país no es cuestión de decretos ni de palabras en una conferencia mañanera. Significaría acciones de largo plazo que, por obvias razones, llevaría varios años concretar con esfuerzos permanentes y sostenidos. Tan sólo por ello la promesa expresada en enero de este año era imposible de cumplir, incluso sin la existencia del COVID.
En mayo de este año la Secretaría de Salud estableció mesas de trabajo en las que se expusieron los principales problemas para lograr una atención de calidad y efectiva en los hospitales públicos del país. En ellas se detectó un número muy bajo en la cantidad de médicos especialistas por millar de habitantes, pues sólo se cuenta con 0.9 médicos especialistas por cada mil habitantes, el menor número entre los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que promedian 3.5 por cada mil habitantes.
El coronavirus no le cayó como anillo al dedo al gobierno de López Obrador. Por el contrario, el COVID-19 desnudó a su administración y la exhibió como una de las peores del mundo en el manejo de la pandemia. El gobierno de López Obrador prefirió priorizar como dato de éxito el número de camas disponibles en los hospitales públicos para atender a los pacientes de coronavirus. Sin embargo, los pacientes nunca llegaron a esas camas porque las puertas de los hospitales se cerraron, y quienes lograron entrar lo hicieron con un altísimo riesgo de morir dentro.
En un país en el que el gobierno decidió no hacer pruebas para detectar a los contagiados, el número de casos se disparó fácilmente y hoy de manera oficial hay más de un millón de mexicanos contagiados, y 105 mil de ellos han fallecido. México es uno de los 12 países que hoy tienen más de un millón de casos oficiales, y es el cuarto lugar en el mundo por el número de fallecimientos registrados.
En días recientes, la agencia Bloomberg analizó los números en 53 países para determinar los mejores lugares para estar en la era del coronavirus. México ocupó el sitio 53, es decir, es el peor lugar del mundo para estar en la era del coronavirus. Lastimosamente, hay que decirlo, Dinamarca, ese país al que se aspiraba igualar el sistema de salud nacional este 1 de diciembre, ocupó el noveno lugar en el ranking de Bloomberg.
En la tabla de Bloomberg, México salió doce escalones debajo de España, el país que tanto ha criticado López Obrador por sus medidas para enfrentar la pandemia.
El Ranking de Resiliencia COVID puntúa economías de más de 200 mil millones de dólares en diez métricas clave: desde el crecimiento de los casos de virus hasta la tasa de mortalidad general, las capacidades de prueba y los acuerdos de suministro de vacunas que los lugares han forjado. También se tienen en cuenta la capacidad del sistema sanitario local, el impacto de las restricciones relacionada con el coronavirus, como los bloqueos económicos y la libertad de circulación de los ciudadanos.
El resultado es un puntaje general que es una especie de fotografía instantánea de cómo se está desarrollando la pandemia en los 53 países estudiados.
Llegó el 1 de diciembre, se cumplieron los dos primeros años de gobierno, y en el país no se refleja ningún avance ni cambio. A pesar de que el discurso presidencial insiste en que vamos bien y hemos avanzado, los hechos reflejan algo distinto.