El tiempo sigue inexorablemente su curso y los buenos resultados no llegan, sí una gran presión por lograr algo en algún tema, a pesar que el presidente saca bandera blanca en contra de la corrupción y dan maromas para tratar de explicar o justificar los cambios impulsados por la presente administración, ya que la gente del pueblo no los sienten más allá de los programas de reparto de recursos de manera directa y discrecional, donde a la fecha ninguno de estos programas emblemáticos de la administración cuenta con reglas de operación ni con indicadores de evaluación del desempeño y eficacia, por lo que no se pueden precisar sus resultados, de acuerdo a las primeras evaluaciones de la Auditoría Superior de la Federación, dependiente de la Cámara de Diputados, como control constitucional del Ejecutivo federal en materia de gasto público.
También se cumplen nueve meses de pandemia y, en su mensaje, el presidente muestra una rectificación tibia y medrosa, en donde reitera que lo que han hecho es lo correcto, pero reconoce que se tienen que redoblar los esfuerzos para que la población saque las castañas del fuego para que se cuiden, que no se junten y se abracen en estas fiestas de fin de año, sin recomendar el uso de mascarillas y de forma tácita restringir de manera voluntaria se movilidad.
Sigue simulando la utilización de medidas legítimas de autoridad para salvaguardar a la población en lo más importante, su vida.
Lo que es un hecho es que regresar al confinamiento, aunque necesario, por ejemplo para la Ciudad de México no es ya una opción y apuestan a que el contagio del rebaño sea a un ritmo menor al que se está presentado en esta última semana y le juegan todo a la famosa vacuna que tarda en llegar de manera masiva para nuestro país, a pesar del mal llamado Canciller Marcelo, que opera como secretario de salud, en donde los intereses de las grandes corporaciones farmacéuticas y naciones ricas van a desoír las suplicas de nuestro mandatario y se van a surtir primero a ellos y si alcanza a los demás.
Lo real es que, a decir de los expertos en esta materia, el virus no se va a ir y lo más probable es que se integre a nuestro entorno y ADN como sucede con todos los virus existentes y tomar acciones en este sentido es fundamental.
Esperemos que bajo esta lógica reflexionen los dos López, Obrador y Gatell, y que en base a lo que han vivido en su entorno cercano, donde muchos de los colaboradores de su primer círculo del presidente se han contagiado, la Jefa de Gobierno, el Director del IMSS, más de tres de sus secretarios de estado, inclusive el Secretario de Marina y muchos de menor jerarquía alrededor del presidente, en donde el factor común es el presidente. Es probable que la hermana del presidente, QEPD, se haya contagiado del COVID-19 en el mismo círculo cercano.
Es muy posible que el presidente haya sido un portador asintomático, por suerte para él, pero que por ello pudo haber contagiado a muchos sin sentir los síntomas, como el 50% de nuestra población, en donde van a cursar la pandemia sin mostrar ningún síntoma, pero que pueden, a pesar de ser asintomáticos, contagiar a sus cercanos, este es una de las características más peligrosas de patógeno y de las principales razones de que se use la mascarilla o cubre bocas.
Sin embargo, el regreso inevitable a la nueva normalidad pasa por lograr tres cosas. Uno, protocolos de movilidad bajo principios de salud y de evitar contagio; Dos, sana distancia y medidas de higiene y de reducción de riesgos y estrés metabólico de la población nacional y mundial; y tres, lograr un manejo esencial de los pacientes graves para disminuir de manera inmediata la tasa de letalidad y poderlos llevar a la recuperación, incluyendo la aplicación emergente de la vacuna y de medicamentos retrovirales que han mostrado resultados positivos y así poder lidiar con el coronabicho.
Ante esto, destacan los esfuerzos aislados de los gobernadores que han asumido su responsabilidad, la mayoría de ellos medio aislados por el gobierno federal y el sector salud, en donde algunos muestran avances y otros retrocesos muy marcados, tenemos que lograr la homogeneidad en la contención y en la recuperación a lo largo y ancho de nuestro territorio.
Esta es una tarea que no han cumplido nada bien el secretario y subsecretario de salud, por menos deberían de ser despedidos estos dos personajes, y buscar a la persona idónea, aunque no sea tan leal al gobierno en funciones, pero sí muy ducho en este tema para coordinar el regreso a la nueva normalidad durante la pandemia y post-pandemia. De esto no escapan los gobernadores de MORENA y ni la consentida Jefa de Gobierno, en donde se siente acorralada en el semáforo naranja con alerta color rojo.
Es por ello que algunas entidades se encuentran en verde y otras más en rojo, algunas más quieren el regreso presencial necesario a clases de los estudiantes, grupo de la población no de tanto riesgo, en donde algunos posponen el regreso presencial y otros más lo plantean como presencial pero optativo como el gobernador Alfaro, en donde se requiere coordinación federal para que este regreso sea con un plan, con evaluación de riesgos y mitigación de los efectos e indicadores de respuesta inmediata, es probable el modelo centella bien instrumentado.
Lo que pensamos, a propuesta de mi esposa y asesora en estos temas y muchos más, que deberían de pensar en modelos mixtos, en donde sean escalonada el regreso presencial, por ejemplo, para la primaria, los lunes para primer grado, los martes segundo grado y así sucesivamente y el resto de la semana sea a distancia y poder ir evaluando el progreso de los alumnos y los contenidos de los programas televisivos de soporte a los maestros, que en algunos casos urge porque son muy malos y otros muy buenos, y así para todos los niveles de educación. Con ello podemos garantizar la sana distancia en las aulas y las medidas de higiene para los maestros y alumnos, recordar que es una media temporal pero orientada al regreso progresivo a la normalidad, esperemos que Esteban Moctezuma empiece a devengar su salario de 109 mil pesos mensuales y que coordine estos esfuerzos a nivel nacional.