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Conferencia tras banderas. Gobierno en inanición, pueblo pauperizado. Por: Pepe Rocello Destacado

23 Feb 2021
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Difícil es tratar de encabezar esta colaboración con tantos frentes y temas de conflicto con los que lidiamos día a día y que cada vez en mayor medida nos impactan de manera negativa en nuestra cotidianidad y que tienen su origen en las mañaneras, que deberían de cambiar de título y llamarse “madruguetes presidenciales”, en donde está muy lejos de informar sobre sus reuniones de trabajo diarias, los acuerdos que toma o las acciones concretas que ordena se realicen, y que eso justificaría su sueldo.

Eso sería un buen ejercicio de rendición de cuentas, pero no, estos actos son madruguetes a todo el mundo, desde conflictos, diatribas, mentiras, instrucciones hacia sus servidores de la actual administración y filtraciones de casos judicializados, delitos electorales y en general un discurso que trata de armonizar con su ideología y no con la realidad.

Temas tan diversos como la crisis energética y la vulnerabilidad energética del país, la crisis de PEMEX y CFE, la caída económica del primer mes del 2021, que confirma lo dicho en este mismo espacio, de que difícilmente podremos crecer en este año, independientemente de la pandemia y de la economía de Biden que tampoco encuentra una salida rápida a su crisis y solamente ve salida cargándole el gasto a los contribuyentes. Como lo dijo Trump.

La crisis de seguridad, los asesinatos de periodistas, activistas ambientales y disidentes políticos de la actual administración, desbordamiento de los actos anticipados de campaña en donde se tendrían que definir las plataformas ideológicas y de contenido al interior de los partidos y de la ciudadanía para las candidaturas independientes y de los partidos, lo otro son delitos electorales.

La negación de la mano invisible de la economía y la necesidad de la regulación estatal o la mano visible de la burocracia, el rescate público injustificable de las empresas improductivas del estado, el crecimiento de la pobreza y marginación y un largo etcétera.

Y no digamos del fracaso de la estrategia de contención de la pandemia del “coronabicho“; de los madruguetes en la planeación de la vacunación; los contagios de los encargados de contenerla no en la primera línea de atención, sino en la burocracia en materia de salud que tiene que ver con el hecho de no respetar las medidas básicas de higiene y sana distancia.

En algo coincido con el mandatario mexicano de que existen supuesto teóricos que se tienen que revisar, pero con seriedad y no desde un púlpito de monólogo, la existencia de la necesidad de regular por parte del estado algo, es por la existencia de un mano muy visible del mercado que establecen millones de relaciones comerciales entre particulares que se constituyen en oferentes y demandantes.

Esta acción entre particulares no tendría que ser regulada, se regula sola en el acto del intercambio, pero al estar en un entorno en donde existe espacios públicos que tienen que ser soportados por gastos públicos se tienen que regular, principalmente para garantizar la renta de lo público a través de contribuciones, impuesto, derechos y pagos de servicios públicos.

La justificación de la regulación estatal es por la existencia del mercado entre particulares, y que cuenta con mecanismo de autorregulación que no son tan visibles pero que existen y que la participación del gobierno es cuando existen controversias entre los privados.

Todo ello, señor Andrés Manuel, requiere de recursos públicos que permitan que el estado tenga la capacidad de generar condiciones institucionales para garantizar que la regulación sea efectiva, lo que ha demostrado su necedad de racionalización del gasto público disfrazada de austeridad, solamente ha garantizado que la regulación del estado no sea efectiva y que con un gobierno pobre se crean las condiciones del mercado que genera más pobreza y marginación, aunque sea temporal en lo que el mercado genera su salida.

El fracaso de la actual administración es que prometió lo que no podía cumplir sin recursos públicos suficientes de acuerdo a las aspiraciones burocráticas de la administración de cuarta. Y que sentaban sus esperanzas en la viabilidad de PEMEX y CFE.

Recuperar PEMEX implica que sea rentable, pero requiere precios que permitan garantizar su operación básica, lo mismo que CFE y los programas asistenciales de la administración requieren de solvencia presupuestal para que exista esta transferencia solidaria de los contribuyentes hacia los no contribuyentes o dependientes presupuestales de la actual administración y que permita que el compromiso de campaña se pueda concretar.

Sin ninguna duda la economía tiene un mecanismo muy visible de operación y de satisfacción de necesidades, en una economía monetizada requiere que esta demanda sea solvente, en caso de otras economías de intercambio físico o mercantil, requiere que exista un mecanismo de compensación de las transacciones y que se puedan intercambiar becas con canastas básicas por trabajo de aprendiz o en una economía solidaria de consumos mínimos para los no contribuyentes requiere recursos excedentarios de los tenedores que estén dispuestos para transferir hacia los dependientes o grupos vulnerables. 

Es curioso señor Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, para que pueda cumplir con sus promesas de campaña requiere de recursos públicos suficientes, reales y sustentables y no discursos. Con su autoimpuesta restricción presupuestal se puso la soga al cuello, porque sin mercado no existe el estado y su necesidad de regulación.

Señor presidente logró lo que no quería, un Estado mínimo y un mercado no regulado por el estado y si por sus mecanismos endógenos de regulación y que yo en lo particular pienso que son mucho más eficientes y efectivos que la regulación burocrática del gobierno. 

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