El 8 de marzo del año pasado las calles del centro de la capital mexicana se llenaron de feministas que exigían energéticamente justicia para las mujeres asesinadas por el simple hecho de serlo, para las violadas y acosadas sexualmente, clamando acabar con el sistema patriarcal-machista que históricamente ha dañado a las mujeres, no sólo en México, sino también mundialmente. Hace un año el fervor era distinto por los acontecimientos abominables que se habían vivido unos días antes con el feminicidio de Ingrid Escamilla y Fátima, que habían calentado los ánimos para salir a protestar en esas fechas, justo unos cuantos días antes de que iniciara la cuarentena en el país por la contingencia sanitaria de Covid-19.
Hace un año, el presidente Andrés Manuel López Obrador se mostraba molesto y distante con la causa feminista, y a un año de las protestas masivas y el paro nacional de mujeres no se han visto cambios mínimos en su comprensión, acercamiento o siquiera empatía con el movimiento. El problema de que el presidente AMLO emita las opiniones desde la palestra donde las hace sobre el tema feminista, mostrándose ignorante e indiferente al desvirtuar el tema sobre “Romper el Pacto” machista presente en la sociedad mexicana, radica en que, al ostentar el cargo político más importante en nuestro país, lo que haga o diga, será no sólo escuchado por millones de mexicanos, sino también será tomado como ejemplo. En estos momentos específicos de la historia, lo que más hace falta es comprensión, empatía, y sobre todo, dejar de perpetuar el sistema que privilegia a los hombres sobre las mujeres y deja impunes a quienes abusan de su posición en la sociedad para agredir y vejar a las mujeres.
Lamentablemente, las acciones del presidente hablan mucho. El respaldo que le ha dado al candidato de Morena para la gubernatura de Guerrero, Félix Salgado Macedonio, es más grave de lo que podría parecer en primera instancia, pues perpetúa la cultura de la violación y avala que continúe la impunidad. Sobre todo, desestima los derechos de las mujeres y las causa que abanderáramos. Esta es la verdadera oposición del gobierno de AMLO. El presidente no ha cambiado en un año, pero el movimiento feminista se mantiene fuerte y constante, mostrándose incompatible con el gobierno actual.
Quien no entienda de qué va el feminismo y no se muestre empático con el movimiento que lo adopta, difícilmente podrá mantenerse en la cúpula del poder, porque cada vez se hace más evidente la fuerza con la que empuja el movimiento feminista.