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Se tenía que decir… El fraude anunciado y el ganso tirándole a las escopetas. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

01 Jun 2021
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El pasado fin de semana se registraron los cierres de campaña de quienes aspiran a un cargo de elección popular en las elecciones del próximo 6 de junio. Aunque las campañas finalizan formalmente el miércoles 2 de junio, la tradición política de México marca que los candidatos cierren sus campañas el fin de semana previo a la elección.

 

El punto de coincidencia de todos los candidatos, de todos los partidos, del gobierno federal y de las autoridades electorales es: todo mundo salga a votar.

 

Esta coincidencia es importante, porque, al menos en las palabras, todos los involucrados en la contienda política exhortan al electorado a salir y votar por quien consideren la mejor opción.

 

Tradicionalmente, las elecciones intermedias no levantan gran pasión, y por ello los niveles de participación ciudadana suelen ser bajos. Sin embargo, en esta ocasión en 15 estados se elegirá a los gobernadores, lo que sin duda hará que en esas entidades los votantes acudan masivamente a las casillas.

 

¿A quién le conviene una alta concurrencia de los ciudadanos a las urnas? Lo que se ha visto en elecciones anteriores es que una alta participación ciudadana beneficia a los candidatos de los partidos de oposición, pues normalmente se registra el llamado “voto de castigo”. Si la participación ciudadana es alta, se puede prever que el partido en el poder, Morena, pierda la mayoría calificada en la Cámara de Diputados.

 

Las encuestas no coinciden unas con otras. Sin embargo, las más serias sí reflejan lo que ocurrirá en la Cámara de Diputados: si las tendencias que marcan las encuestas se confirman, Morena no alcanzará la mayoría calificada, pero sí será la primera fuerza en San Lázaro. Ya no podrá aprobar las iniciativas presidenciales “sin modificarles una sola coma”. Esto también obligaría al presidente a modificar su forma de relacionarse con la oposición. Es decir, ahora sí tendría que relacionarse con ella, pues hasta ahora, como no lo ha necesitado, simplemente no la ha pelado.

 

En los estados, los pronósticos marcan que Morena ganará entre 7 y 9 gubernaturas. Estas cifras son muy buenas para el partido del presidente, pues actualmente no gobierna en ninguno de los estados que votarán para elegir gobernador. Después del 6 de junio, Morena estaría gobernando en entre 13 y 15 entidades, muy cerca de la mitad del país.

 

Al escuchar estos pronósticos, cualquiera pensaría que el gobierno federal estaría satisfecho, pero no. Desde Palacio Nacional ya preparan en anuncio de fraude electoral para desacreditar ciertos resultados que no consideren buenos para el gobierno federal.

 

El reclamo de un fraude electoral está más que anunciado, pero sorprende de dónde viene. Anunciar un fraude electoral no ayuda a la imagen del gobierno federal. El fraude electoral no puede venir de la oposición, porque el control de las instituciones electorales no está en sus manos.

 

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha acusado en infinidad de ocasiones al INE y a su titular, Lorenzo Córdova, de ser antidemocráticos. Sin embargo, lo que ha quedado claro es que estas acusaciones sólo tienen que ver con decisiones de la autoridad electoral que han afectado al partido en el poder, pero que se han tomado basadas en la ley.

 

En la noche del 6 de junio se escuchará el grito de fraude proveniente de Morena. Así buscarán justificar algunas derrotas que al inicio de este año no estaban en sus pronósticos. El presidente y su partido acusarán de fraude en sus derrotas, y festejarán sus victorias, varias de ellas alcanzadas de una manera muy alejada de la tradición democrática. El ganso tirándole a las escopetas.

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