El gobierno de Andrés Manuel López Obrador no se ha distinguido por sus logros. Claramente, ha sido el gobierno de los otros datos, los que se contrastan con la apabullante realidad que cada vez lo ridiculiza y exhibe más como incapaz de cumplir con lo que prometió.
La información más reciente sobre el comportamiento de la pobreza en México en los últimos dos años nuevamente evidenció a López Obrador como un presidente que no ha sabido gobernar, que continúa comportándose como líder opositor, y que se ha dedicado a la confrontación con medios de comunicación mintiendo y presentando información falsa como verdadera.
Desde Palacio Nacional se miente como estrategia de gobierno, se busca fijar una realidad paralela a conveniencia del lopezobradorismo. De esta forma, el país va bien en el combate a la pandemia del coronavirus, la economía va hacia arriba, se ha acabado con la corrupción, no hay más masacres en México y la gente está feliz, feliz, feliz.
En su reciente diálogo con el periodista Jorge Ramos, durante una conferencia de prensa mañanera en Palacio Nacional, el presidente López Obrador negó el fracaso de su gobierno en el combate al crimen organizado y la reducción de la violencia, a pesar de que, con información oficial, el periodista hacía notar que en los dos primeros años de la actual administración varios delitos de alto impacto rebasaron sus máximos niveles históricos. Los datos que Ramos presentó, y que López Obrador se empeñó en negar, provenían del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y no eran un invento. Esa información oficial pone en evidencia que las reuniones de las 6 de la mañana en Palacio Nacional no han servido para nada.
La promesa de ver primero por los pobres, a la vista de los resultados verdaderos de lo que ha sido su gobierno, ha sido una mentira.
En el caso de la atención de la pandemia del coronavirus en México, el presidente y los encargados de conducir las acciones gubernamentales también han buscado afanosamente de posicionar un discurso que concluye que México es un ejemplo mundial. Nada más falso.
México es, simplemente, el país que ocupa el cuarto lugar mundial por el número de muertos a consecuencia del coronavirus. Mientras el gobierno insistía e insistía, e insiste e insiste en que en los hospitales públicos hay camas disponibles para recibir a los contagiados de COVID, la realidad muestra fríamente que los mexicanos están muriendo en sus casas víctimas del coronavirus porque no los reciben en esos hospitales.
Tan sólo un ejemplo: mientras Hugo López-Gatell declaró que “si bien se presenta este tipo de casos, no se presenta aumento en la hospitalización, y esta es la consecuencia positiva de tener la población vacunada”, al 9 de agosto, en Oaxaca se registran 24 hospitales al 100% de su capacidad, y en 6 regiones de la entidad la ocupación hospitalaria se ubica por encima del 70%. La saturación global de la red médica en la entidad llegó al 72.5%.
En general, el gobierno de López Obrador se ha sostenido por las mentiras. El reciente informe del CONEVAL terminó de desnudar la ineficiencia del lopezobradorismo. Mientras en países del continente como estados Unidos, Brasil y Chile mejoraron sus cifras de disminución de la pobreza y la pobreza extrema en el mismo periodo (2018-2020), en México fue totalmente al revés. México ha tenido le peor desempeño en el combate a la pobreza en los últimos dos años, y el gobierno de López Obrador, que se sostiene -qué fácil- con mentiras y “otros datos”, ha sido el peor de los últimos 45 años.