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Se tenía que decir… Las vacunas perdidas y el regreso a clases. Por: Santiago Cárdenas. Destacado

17 Ago 2021
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En las siguientes semanas, las conferencias de prensa mañaneras del presidente Andrés Manuel López Obrador girarán en torno a temas banales, pero polémicos. Esto no es noticia, pero hoy más que nunca en este gobierno, al mandatario le urge distraer a la población para no tener que enfrentar dos temas que, pronto o más tarde, le estallarán y evidenciarán que la corrupción gubernamental está vigente, y que el combate a la pandemia del coronavirus ha sido meramente decorativo.

 

La estrategia de comunicación del gobierno de López Obrador, que tiene como punto central las conferencias de prensa mañaneras, se ha basado en distraer, en no entrarle a los temas de verdadera relevancia, o simplemente mentir sobre ellos. Como ejemplo se puede mencionar el desabasto de medicamentos para atender el cáncer: el gobierno federal ha mentido en distintas ocasiones asegurando que las medicinas han sido adquiridas y que en breve estarán en los hospitales públicos, pero la realidad ha demostrado que el desabasto continúa y no hay para cuándo se solucione el problema.

 

El gobierno federal insiste en que las clases presenciales se reanudarán el próximo 30 de agosto, a pesar de las críticas de organizaciones de padres de familia y de maestros, fundadas en la incapacidad gubernamental de garantizar controles sanitarios que permitan evitar contagios masivos tanto entre los menores como entre los mentores. Uno de los argumentos de negativa para el retorno a clases presenciales es que, simplemente, la decisión obedece a una necedad del presidente López Obrador

 

El gobierno de López Obrador no ha establecido un fundamento legal para el regreso a clases, como sí lo hizo para cerrar las escuelas el año pasado. Así quedó claro en la reunión que sostuvieron los secretarios de Educación de las entidades federativas con autoridades federales la semana pasada. Nadie, ni la Secretaría de Educación ni la de Salud, pudo exponer cuál es el fundamento legal que sostiene el retorno presencial a las aulas.

 

En esa reunión también quedó claro que el llamado Plan Nacional de Vacunación no sufrirá modificaciones que acompañen el retorno a las aulas para hacerlo más seguro. No habrá vacunación para menores de 18 años y tampoco habrá aplicación de una segunda dosis para maestros porque, de acuerdo con el subsecretario de Educación Superior, Luciano Concheiro, las vacunas son un negocio de los laboratorios.

 

En realidad, el gobierno de López Obrador ya no quiere gastar más dinero en vacunas, y menos cuando hay 18 millones de dosis de las que no se conoce su paradero. El extravío de esas vacunas está destapando la peor crisis de corrupción en el gobierno de López Obrador, en la que estarían involucrados funcionarios de las Secretarías de Relaciones Exteriores, y de Salud.

 

El tema ha sido abordado en distintas reuniones en Palacio Nacional, y la única conclusión a la que se ha llegado es que las vacunas están perdidas. La Secretaría de Relaciones Exteriores reporta un número de vacunas compradas en distintos países. La misma Cancillería las recibe a su llegada al país, junto con funcionarios de la Secretaría de Salud. Esta dependencia las recibe de la Cancillería y a su vez tiene a cargo la planificación de su distribución a todo el país, que corre a cargo del Ejército Mexicano.

 

En las discusiones en Palacio Nacional ha quedado claro que la Secretaría de Salud carece de un registro puntual de lo que recibe y de su distribución. En algún momento, para resbalar responsabilidades, funcionarios de la Secretaría de Salud han deslizado la idea de que los registros de las dosis recibidas en el país, que corresponden a la Cancillería, se han inflado. Incluso, funcionarios del aeropuerto de la Ciudad de México y de Aduanas han respaldado esta versión, que deja mal parado a Marcelo Ebrard.

 

En el peor de los casos, las dosis “extraviadas” alcanzarían para inmunizar con esquema completo a 9 millones de mexicanos más.

 

El descontrol de las vacunas, uno de los programas más importantes para este gobierno por lo que implican las propias vacunas, está provocando un terrible desgaste para Hugo López-Gatell, quien también tiene a cargo parte importante en la planeación del regreso presencial a las aulas.

 

¿Quién podría confiar y asegurar que las cosas se harán bien desde el gobierno, después del desastre por el extravío de 18 millones de dosis de vacunas?

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