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Se tenía que decir… La CDMX no es obradorista. Por: Santiago Cárdenas Destacado

13 Abr 2022
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La consulta de revocación de mandato no sirvió para lo que se supone debería servir, pero sí para lo que no nos dijeron que serviría: identificar la realidad actual del apoyo popular al obradorismo y la capacidad de movilización en las distintas entidades del país. En ese sentido, el ejercicio sí dio buenos resultados para Morena y para el presidente Andrés Manuel López Obrador.

 

En el discurso oficial, los resultados obtenidos son extraordinarios a pesar de lo que llaman los obstáculos del Instituto Nacional Electoral. La retórica de Palacio Nacional va en el sentido de que el pueblo se movilizó a pesar de que el INE sólo instaló un tercio de las casillas que se colocaron en las elecciones de 2018 y 2021, y que por muy lejos que estuvieron de los domicilios de los votantes esto no impidió que ese pueblo se volcara a manifestar su apoyo al presidente.

 

Ese es el discurso de un gobierno que se distingue por retorcer las estadísticas, los números y las cifras para hacerlos parecer siempre a su favor. En este caso, los resultados le asestan un duro golpe al oficialismo y obligan al presidente López Obrador a replantear las estrategias rumbo a su sucesión en 2024.

 

Su delfín, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, dejó claro que la movilización electoral no es lo suyo, y también ratificó su incapacidad para ofrecer buenos resultados al obradorismo. En la Ciudad de México apenas 19% del padrón electoral salió a votar: un millón 502 mil 531 personas de los 7 millones 610 mil que están en posibilidades de votar en la capital del país. La cifra es menor a los votos obtenidos por los alcaldes de Morena en la elección de 2021, que ascendieron a un millón 577 mil. Ese número llevó a Morena a perder 9 de las 16 alcaldías de la capital del país.

 

La gestión de gobierno de Sheinbaum no cuenta con el apoyo popular. Al menos, ese apoyo no se refleja en las urnas. En esta consulta, 10.35% de los votos registrado en la Ciudad de México fueron a favor de la revocación de mandato, es decir, en contra de que el presidente continúe en la Presidencia. Esa cifra ubica a la capital del país como la cuarta entidad con mayor rechazo a la gestión presidencial, sólo después de Nuevo León, Jalisco y Aguascalientes. De las entidades gobernadas por Morena, la Ciudad de México es donde el rechazo a López Obrador fue mayor.

 

Más a detalle, en alcaldías en donde se supondría un gran respaldo a la gestión presidencial y a Morena, como Gustavo A, Madero y Venustiano Carranza, el voto a favor de la revocación superó el 13%, muy por arriba de la media nacional de 6%, y sólo en 6 de los 24 distritos electorales que confluyen en la Ciudad de México la votación por la permanencia de López Obrador superó el 90%.

 

En el discurso, Claudia Sheinbaum afirma que la Ciudad de México es “obradorista”, pero las cifras la desmienten claramente. El obradorismo en la capital del país va a la baja, está en picada, y esa caída coincide con la gestión de Sheinbaum.

El discurso público es triunfalista, pero el análisis interno tendrá consecuencias para la jefa de Gobierno y sus aspiraciones presidenciales. Su incapacidad para obtener buenos resultados en una elección la alejará de la candidatura. No podrá aludir que es un fenómeno nacional, pues en Tabasco, donde también gobierna Morena, la operación política y de movilización que encabezó el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, derivó en que 35.9% del padrón electoral saliera a votar y que 97% de quienes emitieron su voto lo hiciera a favor de que López Obrador continúe al frente de la Presidencia de la República. En Tabasco, sólo 1.52% votó a favor de revocarle el mandato al presidente.

 

La consulta de revocación de mandato mostró básicamente dos cosas en la Ciudad de México: que Sheinbaum es totalmente incapaz de encabezar una operación política eficaz, como la que requeriría una candidata presidencial, y que en la capital del país avanza el debilitamiento de la izquierda.

 

No, la Ciudad de México ya no es obradorista.

 

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