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Desde San Lázaro. Los “duendes” impulsan la dictadura. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

12 Dic 2022
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Desde San Lázaro. Los “duendes” impulsan la dictadura. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/lopezobrador_

El ridículo que hizo el bloque oficialista conformado por Morena, PVEM y PT en la Cámara de Diputados al aprobar el plan B del presidente López Obrador a las carreras y sin siquiera leer lo que aprobaban, es inédito en la Cámara Baja y pinta de cuerpo entero legisladores que por quedar bien con el principal huésped de Palacio Nacional, son capaces hasta de firmar su sentencia de “muerte”.

Mientras unos y otros se echan la bolita por las pifias legislativas al aprobar leyes secundarias por encima de la Constitución, AMLO salió con un argumento de que habían sido “los duendes”, lo que causó hilaridad  e irritación por el ineptitud y la intención de mantener con vida artificial a los mini partidos políticos como el Verde y del Trabajo, que en cada elección hacen toda clase de marrullerías y alianzas perversas para mantener el registro nacional.

Aprovechando que nadie iba a leer el paquete de modificaciones a seis leyes secundarias, los que redactaron el plan B del presidente, ya sea en la Consejería Jurídica de Presidencia, de la Segob o los duendes incrustados en las filas oficialistas, decidieron acabar con las limitantes legales que impone la Carta Magna para preservar el registro nacional a los partidos políticos.

Esta grave falla jurídica, es tan solo una de las que se detectaron en el mamotreto aprobado al vapor por la Cámara de Diputados, falta ver que más encuentran los senadores, instancia en donde está el multicitado plan B del presidente.

Esta perversidad de los redactores de la reforma a leyes secundarias es producto de mentes torcidas y ventajosas que aprovechan cualquier resquicio para que, a través chapucerías como esta, adecuen a su conveniencia las leyes y se hagan del control de las instituciones electorales.

De hecho, la intención de todo este tinglado legaloide es, por un lado apropiarse del INE, y por otro, someter al  Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y a los tribunales estatales electorales; además de acotar a la oposición en sus posibilidades de acceder al poder.

Cuando AMLO militaba en la oposición se desgañitaba para que los funcionarios públicos dejaran de hacerse publicidad con la difusión de la inauguración de las obras públicas o de los diversos programas que se llevaban a cabo con dinero público, pero ahora en su paquete de leyes, legalizaron esta práctica.

Ya que llegaron al otro lado del puente, dinamitan este para que los que vienen atrás no transiten por esa vía.

Están en el poder y entonces a través de reformas a leyes secundarias pretenden cerrarle todas las opciones a la oposición para que gane la presidencia de la República y la mayoría en el Congreso.

Ahora, el senado, luego de enumerar los yerros legales del plan B del presidente, la regresará a la colegisladora para que ella decida que hacer, sin embargo, no dude estimado lector que volverán a la carga para volverla a aprobar por mayoría simple, desde luego ya rasurada y corregida, para seguir con la intención de volver al INE un apéndice de la Segob, como en tiempos cuando Manuel Bartlett fungía como su titular y desde allí le arrebató la victoria alcanzada en las urnas al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, para dársela a Carlos Salinas de Gortari.

Si algún iluso cree que AMLO entregará por las buenas la banda presidencial a la oposición, está en un error, ya que el tabasqueño está haciendo todo para que ello no ocurra, como por ejemplo, modificar con leyes secundarias el entramado legal electoral para hacerse del control incluso del Tribunal Electoral.

Si pierde AMLO los comicios presidenciales del 2024, llevará el asunto a los tribunales y si en estos pierde, entonces está abierto el escenario para, incluso alterar el orden constitucional con una ampliación de mandato o un autogolpe de Estado tal como sucedió con su homólogo Pedro Castillo en Perú.

Desde luego, con la marcha del 13 de noviembre en donde participaron más de un millón de mexicanos, quienes por propio voluntad salieron a las calles a defender a la democracia, se llamó la atención del mundo sobre lo que está pretendiendo  hacer en México el presidente López Obrador con la imposición del autoritarismo.

Muchos de los legisladores del PRI, incluyendo su dirigente nacional, Alejandro Moreno, cambiaron su actitud al ver el músculo mostrado por la sociedad civil en la marcha del 13 de noviembre.

Los pronunciamientos de organismos internacionales que velan por la democracia y los derechos humanos, han condenado al gobierno de México por su pretensión de socavar a la democracia mexicana.

Al darse cuenta del gazapo legislativo hecho por los legisladores de Morena, PT y Verde, el Jefe del Ejecutivo Federal atinó a decir que fueron “los duendes” lo que cometieron la pifia con tintes de agandalle, propios de una dictadura. 

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