Imprimir esta página

Desde San Lázaro. No existe una conspiración; es la ineptitud, la farsa y la agresión. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

03 Mar 2023
470 veces
Desde San Lázaro. No existe una conspiración; es la ineptitud, la farsa y la agresión. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/lopezobrador_

Como no hay otra forma de ocultar  la ominosa realidad, esa que ha aglutinado a periodistas, intelectuales, académicos, políticos, empresarios, intelectuales  y en general una gran parte de población que se mantiene informado y atenta a los acontecimientos nacionales y mundiales, el presidente estableció, desde que era jefe de gobierno de la CDMX,  el “ingenioso mecanismo de comunicación” denominada “las mañaneras” para fijar los temas de la agenda pública y en base de ello establecer un México idealizado  que solo existe en la mente de AMLO y por supuesto de sus adeptos.

No es que exista una gran conspiración en contra del tabasqueño diseñado por un grupo “conservador”, sino que a lo largo de su desastrosa gestión ha sumado detractores,  debido a las   pésimas decisiones que ha tomado prácticamente, desde que asumió el poder como, verbigracia, la cancelación del aeropuerto de Texcoco y otras inversiones; la fallida estrategia de seguridad pública, denominada “ Abrazos y no balazos” que ha causado la pérdida de territorios a manos de los criminales, además de elevar exponencialmente los índices delictivos, como los asesinatos, feminicidios, extorsiones, secuestros y hurtos, entre otros. Esta estrategia habla más de una connivencia con los delincuentes que un mecanismo articulado del Estado para revertir los índices delincuenciales.

La galopante inflación que se come cualquier incremento a los salarios mínimos es producto, además de la invasión rusa en Ucrania,  de matar la confianza de los inversionistas y  de haber limitado el círculo virtuoso de la producción para dar paso a programas de política social, con tintes electorales.

El  PIB en la gestión actual, está por debajo de lo que dejaron sus antecesores, esos que tanto critica; Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto mostraron mejores resultados que el incipiente crecimiento económico que dejará AMLO, que será de 0.6 %  en su sexenio, cuando Peña lo fijó en 2.4%.

Las crisis económica y de salud, postró a los mexicanos ante la pobreza, la marginación, la enfermedad y la muerte.

La gestión contra el  Covid-19 que a la postre dejó más de 800 mil muertos es una asignatura que seguirá pendiente en el futuro, mientras no se actúe penalmente contra los responsables.

El presidente a diario abre nuevos frentes que le ocasionan más detractores, cuando no es el tema del cabotaje, es contra el poder judicial para después, dañar el prestigio que tiene nuestro país en el extranjero en cuanto a su política internacional, como por ejemplo, el tema de Perú.

Como no tiene resultados que ofrecer,  inventa a diario cortinas de humo para distraer la atención del respetable, pero en muchos casos, esos artificios provocan más daño que lo que intenta esconder.

En la historia contemporánea de México, no ha habido un presidente que insulte a diario, agreda sin ningún resquemor y aniquile la reputación de mexicanos célebres e impolutos.

Su lengua venenosa ataca sin medir las consecuencias

Las palabras presidenciales azuzan a sus seguidores a actuar en consecuencia.

Ejemplos, sobran y están a la vista.

Desde el poder se rompe el frágil equilibrio de la convivencia, la paz social y la gobernabilidad.

El intento de socavar, amedrentar e intentar someter a los otros dos poderes de la Unión, el Legislativo y Judicial, habla de un hombre con un talante represor y autoritario.

El nulo respeto que tiene a la Constitución y a los derechos de todos los mexicanos que se consagran en la Carta Magna, perfila a un hombre convencido de la Ley es él y nadie más que él.

Entonces, como no llenar las principales plazas públicas para manifestarse en su contra, si lo que ha hecho es precisamente ganarse el repudio de millones de mexicanos.

Buena parte del tiempo de López Obrador se dedica a diseñar las mañaneras y sus contenidos, para luego tejer mentiras permanentes en torno a ellas, hasta que la cruda realidad las deshace.

Va un ejemplo, para ilustrar la agenda diaria del presidente. Acudió a la terminal aérea Felipe Ángeles, “el mejor aeropuerto de América Latina” para recibir, ¡gran hazaña! el primer vuelo carga, luego de ocho meses de haberse inaugurado.

El tiempo perdido del presidente en tirar fuegos artificiales  no tiene ningún efecto en la solución de los problemas acuciantes por los que transita México y es de tal irresponsabilidad  que raya en la insolencia y en, muchas ocasiones, en un daño irreversible para las instituciones.

En este entorno se explica el creciente número de mexicanos que no comulgan con las ideas y el comportamiento del presidente y que se expresaron en las dos megamarchas celebradas el 13 de noviembre y el 26 de febrero de este año. Los manifestantes no fueron acarreados, ni pagados para asistir,  lo hicieron por convicción personal para mostrar su rechazo al gobierno de la autollamada Cuarta Transformación.

Por desgracia, tendremos mañaneras hasta el 30 de septiembre del 2024 y luego, aunque  gane alguien de Morena, será una odisea recomponer lo que echaron a perder. 

Valora este artículo
(0 votos)