En periodo de intercampañas en el Estado de México, podría decirse que la candidata de Morena, PT y PVEM, Delfina Gómez, marcha con una ventaja de un dígito en las encuestas sobre Alejandra del Moral de la coalición Va por el Estado de México integrada por el PR, PAN, PRD y Nueva Alianza, sin embargo, cualquiera de las dos va a ser la primera gobernadora de esa entidad y no por méritos propios, sino porque no hay otro candidato, por yerros propios y por “fuerzas exógenas poderosas”.
Entre los mexiquenses, la figura del presidente López Obrador y su partido no tienen los porcentajes positivos en las encuestas que presentan en otras latitudes y este hecho es ya de suyo una gran preocupación para la causa de la maestra Delfina, quien por su incapacidad para seguir creciendo entre el ánimo popular de los votantes en Edomex, ha provocado que se prendan las alarmas en el cuartel morenista ante la posibilidad real que de que vuelva a perder en otra elección para gobernador.
No han sido una, sino varias reuniones que se han llevado a cabo en Palacio Nacional comandadas por el presidente y a donde acuden, entre otros, Mario Delgado, jerarca de Morena, Horacio Duarte, coordinador de campaña de Delfina, Claudia Sheinbaum y Cuitláhuac García, mandatarios que están metido hasta el cuello en la operación política que busca encumbrar a la texcocana.
Los operadores de la Jefa de Gobierno y del gobernador veracruzano recorren el territorio mexiquense con la gente de Aduanas en donde despachaba como titular Duarte.
Cada equipo se encarga de cubrir la zona centro, poniente y el oriente del Estado de México en donde están asentados los municipios más habitados y cuya respuesta de sus moradores no han sido favorables a la causa de los morenos y sus rémoras, de hecho, en las encuestas no cuchareadas, reflejan que la larga cola de corrupción que arrastra Delfina Gómez, no le ha permitido ganar más adeptos y en el mejor de los casos se ha estancado, razón por la cual, incluso no se descarta su relevo en la candidatura “por razones de salud”.
La extitular de la SEP ya llegó a su tope y eso que aún no comienza la campaña en donde la guerra sucia y los trapitos que se sacarán al sol por su paso en esa dependencia, dejarán con el ojo cuadrado a sus coterráneos.
Y no solo eso, también Mario Delgado vivirá un escenario muy adverso por sus vínculos con el clan de los Carmona que han generado sendos expedientes, dicen los enterados, en las agencias de inteligencia de Estados Unidos en su contra, por el flujo de efectivo, entre otras “lindezas”, para apoyar diversas campañas políticas de los candidatos de Morena, particularmente en el estado de Tamaulipas.
Esta es una bomba de tiempo que estallará en el momento que más convenga a los intereses de los norteamericanos y pende como espada de Damocles sobre el proyecto político de AMLO que busca mantener la hegemonía en el poder más allá de este sexenio.
Así es señores, con el inicio de las campañas políticas el próximo primero de abril arrancarán las hostilidades en tierras mexiquenses y en ambos frentes tienen parque suficiente para pulverizar a los enemigos.
En el frente de los aliancistas, las cosas no están mejor, ya que Alejandra del Moral padece del síndrome de la soberbia que le impide ver las cosas con claridad.
Ella ya se siente la sucesora de Alfredo de Mazo y por ello desdeña a liderazgos regionales que han sido marginados con sus desplantes.
Para nadie es un secreto que un buen sector de los panistas no la ven como su candidata y menos los empresarios que estaban dispuestos a brindar su vasto apoyo económico, además de que ha permitido que le incrusten a su equipo, personajes de dudosa reputación para manejar temas delicados, verbigracia, la comunicación social.
Los exgobernadores priistas operan con desconfianza en favor de Del Moral, ya que al observar que el propio Alfredo del Mazo, se ha mantenido al margen de la precampaña y hará lo mismo en la campaña; prefieren no meter todas las canicas a la canasta de la extitular de la secretaria de Desarrollo Social.
El temor que tiene el mandatario estatal al presidente López Obrador es de tal envergadura que no hará nada que lo incomode.
Va un ejemplo, ante la queja de Horacio Duarte por el involucramiento del jefe de prensa del gobernador, Jorge Pérez Zamudio “en la guerra sucia contra la maestra”, de inmediato fue cesado.
Del Moral, en estos momentos está copada por su soberbia y por un grupo de colaboradores que no ven más allá de sus narices y si a ello le sumamos que no cuentan con los recursos humanos, económicos y materiales que tienen los de enfrente, que son apoyados con todo desde el gobierno federal, la Jefatura de Gobierno de la CDMX y de Veracruz, pues, la derrota está asegurada.