Para que Vicente Fox en el 2000 sacará al PRI del poder, tuvo que recorrer un periplo plagado de grandes desafíos y resistencias a lo largo de tres años antes de que el PAN definiera su candidato y que, ante el arrastre popular del guanajuatense, tuvo que nominarlo, sin tener afiliación panista.
Casi en paralelo, en el Estado de México surgió otro político, quien sin ser todavía gobernador, ya se mencionaba la posibilidad de llegar a ser presidente de la República, fue el caso de Enrique Peña Nieto, quien durante los últimos tres años de su gobierno como mandatario estatal, todo mundo lo candidateaba para rescatar al PRI la extinción y por supuesto de ocupar la silla presidencial.
Ahora, a seis meses de que se abra el proceso electoral para buscar la presidencia del país, los opositores todavía padecen la orfandad porque los que pretenden ser sus padres adoptivos son muy pequeñitos o de plano son observados con recelo.
El presidente se regocija con la terna de corcholatas que tiene y los placea cada vez que puede y les pide hacer lo mismo, en cambio los contras, si bien es cierto que suman adeptos para ganar la elección, en el terreno de la selección de los suspirantes a abanderarlos, pues no hay definición ni rumbo.
Desde Lily Téllez, Luis Donaldo Colosio Riojas, hasta Beatriz Paredes o Miguel Ángel Mancera, son mencionados para competir contra algunos gobernadores panistas que tienen niveles de aceptación muy aceptables en los estados que gobiernan, pero que son totalmente desconocidos fuera de ellos.
Si por capacidad fuera, además de los mandatarios estatales panistas como Mauricio Vila, de Yucatán o Mauricio Kuri, de Querétaro, están los tricolores, José Ángel Gurría o Ildefonso Guajardo, pero insistimos, a falta de un acuerdo que derive en establecer las reglas para competir entre ellos para sacarse la rifa del tigre, pues los tiempos acaban con cualquier posibilidad real de triunfo.
A mi parecer el autodestape que hizo el empresario Gustavo de Hoyos es un paso relevante en el camino para buscar un candidato único de la oposición, empero, faltó el acompañamiento de dirigentes de los sindicatos de empresarios, de organizaciones de la sociedad civil y de otros sectores; además del beneplácito expreso de los partidos políticos opositores al régimen.
Veremos si con el paso del tiempo, se consolida la opción que representa de Hoyos o solo quedará en una llamarada de petate o de plano, solo servirá para romper la unidad del bloque opositor.
Lo cierto es que a este paso, cuando ya se pongan de acuerdo lo opositores y quieran postular a alguien, pues el tiempo y las corcholatas les habrán comido el mandado.
La escases de liderazgos que abanderen al bloque opositor con la sociedad civil activa en la contienda presidencial del 2024, representa una gran desventaja para buscar la alternancia política y refleja que los partidos políticos no están dispuestos a ceder sus canonjías en aras de darle paso franco a un candidato apartidista.
La mega concentración del 26 de febrero en el zócalo capitalino y las movilizaciones en más de 100 ciudades del país y del extranjero, encueró la falta de líderes naturales y puso en evidencia que el movimiento opositor se mueve entre la orfandad y el egoísmo.
A 15 meses de los comicios del próximo año, todavía no se perfilan los protagonistas que van abanderan a los opositores al gobierno de la 4T, no obstante el malestar creciente que existe entre la ciudadanía contra el mal gobierno del presidente López obrador.
Si la mega marcha ciudadana del 13 de noviembre en defensa del INE y de la democracia fue la más concurrida en cuanto manifestaciones contrarías al gobierno en turno; la del 26 de febrero, se convirtió en la número uno, al abarrotar la principal plaza política del país y las calles aledañas y seguramente la siguiente concentración opositora dejará atrás a esta por el número de participantes.
Sin embargo, en proporción contraria al activismo ciudadano, los eventuales candidatos que pudieran abanderar la causa de la oposición brillan por su ausencia, no tanto en cantidad, sino en calidad; ya que si sumamos los nombres de los hombres y mujeres del PAN, PRI y PRD e incluso Movimiento Ciudadano que buscan la anhelada candidatura son cerca de una treintena, pero al ir decantando uno por uno, la verdad, nos quedamos con un par y párele de contar.
Y si a ese par lo pasamos por el filtro de todos los partidos políticos de oposición y de la sociedad, pues no hay una figura nacional que arrastre multitudes.
La orfandad política impulsa a la 4T a mantenerse otros seis años en el poder.