El tiempo pasa y al presidente se le agota su gestión en un desesperante trajinar entre desahogar su agenda política y los temas de coyuntura que buscan distraer la atención de la ciudadanía sobre los problemas que la aquejan.
Observamos un presidente que gobierna solo para sus adeptos, los demás lo tienen sin cuidado y a algunos de ellos los usa como blanco de sus ataques.
Quien no se pliega a sus designios es ajusticiado por la Santa Inquisición que impone sus veredictos desde Palacio Nacional.
El totalitarismo avanza en esta administración descabezando a los pesos y contrapesos y poniendo al régimen democrático contra la pared, al tiempo de DEMERITAR el estado de Derecho y la confianza de los inversionistas.
Hace unos días se llevó a cabo la Cumbre Uniendo Mentes, organizada por COPARMEX CDMX, en la cual participaron diversos panelistas como María Amparo Casar, José Ángel Gurría y Juan Pablo Castañón, quienes precisamente se pronunciaron en torno a estos temas bajo la óptica del conocimiento y la experiencia propia.
Los retos de largo plazo para México tienen que ver con defender la democracia, sobre todo, después del ataque a los órganos constitucionales autónomos que marcan un gran retroceso hacia la falta de equilibrios y la opacidad; recobrar la confianza en la inversión extranjera directa a través de la recuperación del estado de Derecho para aprovechar mejor las circunstancias del país con el nearshoring y generar inversiones, crecimiento, empleos y bienestar, y que todo ello logre mejorar la recaudación fiscal.
María Amparo Casar, presidenta Ejecutiva de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad alertó sobre la real posibilidad de que, eventualmente se puedan anular las elecciones, si los resultados no favorecen al grupo en el poder y sobre todo porque se tiene bajo el control del Jefe del Ejecutivo Federal, a diversas instituciones y organismos que eran autónomos.
“Después de 30 años de construcción de contrapesos hemos tenido un gran retroceso” y quedan pocos equilibrios al poder, uno de ellos la prensa y el otro la sociedad civil para poder acotar la falta de transparencia en el manejo de los recursos del “gobierno más opaco de la historia” porque de 2018 a la fecha, “70% de las páginas que nos dan información del derecho a la información han desaparecido o están desactualizadas”, advirtió la también periodista.
En el caso de la economía, José Ángel Gurría sentenció que “para generar inversiones, crecimiento, empleos y bienestar, lo primero que se debe generar es confianza (pero) no hemos respetado las líneas básicas que la fortalecen como el mantener el Estado de Derecho estable, donde las normas y lineamientos sólo se cambien mediante una cautelosa consulta con las partes interesadas” y aunque “nosotros escogimos dos cosas: derechos y democracia como forma de gobierno y como forma de gobernar, lamentablemente en los dos casos están bajo asalto”.
El economista y político expresó que debe darse un cambio en el sistema de gobierno del país para poder lograr una mayor recaudación fiscal como en los países del primer mundo como en Dinamarca, cuyo ingreso tributario es el 50%, mientras en nuestro país es del 13% y llega a 17% por los ingresos petroleros. “Pero no se le puede pedir a la gente que contribuya más al erario porque se han ido desmontando los órganos de transparencia, no sabemos a dónde se va el dinero y tampoco podemos, siquiera, preguntar”.
Desde la iniciativa privada se planteó en voz de Juan Pablo Castañón, ex presidente de Coparmex nacional y del organismo cúpula del empresariado mexicano, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), que se debe impulsar la innovación como cultura para que México pueda avanzar rápidamente en la generación de más valor agregado y poder anclarse a las cadenas de valor regionales a las que se pertenece, que permita lograr mejores empleos y empezar con los círculos virtuosos de reinversión en tecnologías, capacitación, productividad y competitividad.
También dijo que un gran reto es disminuir la informalidad promoviendo, capacitando y dando acceso con regímenes fiscales adecuados para cada tamaño de empresa para quienes están fuera de la formalidad y de esa forma construir prosperidad con inclusión, más formalidad y, con ello, generar el círculo virtuoso porque actualmente la micro, pequeña y mediana empresa (Mipymes) contribuyen con sólo 17% del PIB, mientras la informalidad lo hace con el 56%, pero eso no se ve reflejado en la tributación