A 22 días de que los mexiquenses acudan a las urnas para elegir a quien los gobernará en los próximos seis años, los seis candidatos que participan, realizan todo tipo eventos y prometen lo que nunca podrán cumplir.
Según las últimas encuestas todavía no hay un claro ganador, al contrario se podría decir que están empatados Alfredo del Mazo y Delfina Gómez quienes no solo son tan diferentes como el agua y el aceite, sino que los proyectos políticos que representan son totalmente antagónicos.
La abanderada de Morena no sabe hablar en público, la riqueza y variedad de lenguaje está muy acotado de igual manera su experiencia política es limitada, y como servidora pública solo se circunscribe a cuando fue alcaldesa de Texcoco. Su gestión estuvo salpicada más de negativos y de acciones que estuvieron fuera de la ley como el diezmo que retuvo a los trabajadores para canalizarlos a agrupaciones políticas.
Con esos antecedentes no existe ninguna garantía de que vaya a ser siquiera un mediano papel al frente del Estado más poblado del país.
He acudido a dos mítines de ella y francamente da pena ajena su discurso, un poco porque no la deja hablar López Obrador y otro tanto, por sus limitadas capacidades de oratoria.
En contraparte Del Mazo se mueve como pez en el agua ante las multitudes y si bien es cierto que lleva sobre sus espaldas casi 90 años de gobierno del PRI de claroscuros, en su estado natal, también es una realidad que él tiene una carrera política sin cola que le pisen.
Atrás de ellos cierra en la recta final Juan Zepeda, del PRD, que tal vez, le faltaría más tiempo de campaña en virtud de que solo faltan tres semanas y por lo menos necesita un mes y medio más para rebasar a los punteros.
También hay que decirlo el abstencionismo seguirá siendo del orden del 35 por ciento del padrón de electores y hasta el día de hoy, los candidatos no han motivado a la gente a que salga a votar. Esperamos que en estos últimos días enciendan el ánimo de los votantes y el próximo 4 de junio se lleve a cabo una votación copiosa y con ello se fortalezca la incipiente democracia mexicana.